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14 de octubre de 2011

RESEÑAS - LA MUJER DE LAS NUEVE LUNAS

 La Mujer de las Nueve Lunas, de Carmen Torres Ripa



LA MUJER DE LAS NUEVE LUNAS 

(La mujer de las Nueve Lunas, 2011)
Carmen Torres Ripa

Editorial Plaza & Janés
© Carmen Torres Ripa, 2011
© Random House Mondadori, S.A., 2011
1ª Edición, Mayo 2011

Género y tags: Literatura española, Novela histórica, Edad Media, Mujeres, Abadías, Abadesas alemanas, Hildegard von Bingen
ISBN: 9788401339370
541 Páginas


Argumento

Samuel, un historiador, teólogo, profesor y sacerdote católico, comienza la búsqueda de un códice que según Monseñor Manuel Santa Coloma contiene una profecía deHildegard von Bingen que ya en la Edad Media destacaba por ser una mujer nada corriente: abadesa, visionaria, pintora, compositora...
 
Samuel se resiste a la petición de Monseñor Santa Coloma, pero aún así parece que la promesa de obediencia pesa más. La búsqueda de este códice se convierte para el sacerdote en el resultado de una búsqueda interior, a partir de la cual se marcará un nuevo rumbo que llega a influir en muchas decisiones personales.
 
La obra de La mujer de las nueve lunas contiene suspense, interés histórico y un gran motivo para conocer más a fondo a esta impresionante compositora y erudita, la que podría haber sido la primera feminista de la historia, una abadesa que ocupaba el mismo lugar que un hombre en pleno S.XII, a pesar de que, como comprobaremos, ocultaba un gran secreto del que participaron comunidades de seguidores a lo largo de los siglos.


Opinión

Si Hildegard von Bingen hubiese nacido en la época actual seguramente habría sido un personaje del que se hablaría a menudo, ya teniendo en cuenta su trayectoria particular en pleno S.XII, ostentando el título de abadesa en el seno de la jerarquía eclesiástica alemana, una mujer que, más que carácter, mostraba una seguridad sorprendente, razón quizá por la que además contaba con los favores de personajes importantes de su época, como sucedía con Barbarroja, por citar una curiosidad.
 
Con La mujer de las nueve lunas  he tenido la suerte de descubrir a una mujer nada convencional; conocer a Hildegard, no sólo mediante la ficción que nos ofreceCarmen Torres Ripa, sino también a través de su obra musical, ha sido como un soplo de aire fresco en las lecturas que venía teniendo últimamente. 
 
La novela me ha resultado amena y de lectura fácil en el sentido de que la misma historia ya la dinamiza, moviéndose en dos épocas diferentes y muy distantes no sólo en el tiempo: la Edad Media, y nuestros días.
 
La división en la que se describe la historia de la protagonista transcurre en la Edad Media, como ya he dicho, pero no deja de ser curioso que si probamos a cerrar los ojos durante parte de la lectura, Hildegard podría trasladarse en el tiempo y seguir siendo la protagonista en cualquier obra contemporánea con tan sólo cambiarle el hábito, y sin perder un ápice de interés.
 
En el tiempo actual que transcurre en la novela de Carmen Torres Ripa, varios personajes secundarios pretenden estar interesados en la vida de una mujer que ya en pleno s.XII se negaba a entender la supremacía del hombre, y lo que es más sorprendente, cuestionaba la necesidad de tener relaciones sexuales o necesitar la figura masculina para procrear, y nos ofrece varios espacios para no tentar al lector a que se permita la licencia de relajarse, ni siquiera cultivar las parte más espiritual que le se presupone a los lugares de culto religioso que aparecen a lo largo de la narración.
 
Sorprendente, porque sospecho que en la realidad que la visionaria no era más diferente que lo que resulta en la descripción que la escritora plasma a lo largo de La mujer de las nueve lunas.
 
Como le ocurre a Samuel, el protagonista de las secuencias paralelas que transcurren en nuestro tiempo, la esencia de este personaje real me ha cautivado más y más a medida que la misma historia de Carmen Torres Ripa delineaba con delicadeza los rasgos de carácter de Hildegard von Bingen.
 
En su búsqueda del códice Samuel descubre sin proponérselo a una Hildegard que no esperaba encontrar, y va creciendo en él una fuerte curiosidad sobre la mujer artista, visionaria, compositora, y asimismo, y sin darse cuenta parece recuperar o recordar el sentido religioso, tras haber perdido por completo la fe en la religión.
El descubrimiento del denominado Tercer Yunque será definitivo para que Samuel se cuestione las manipulaciones de la Iglesia para la que trabaja y a la que ha dedicado su vida. Algo que parece que ha ocurrido en la historia de la religión católica en la actualidad.
 
Esta obra me ha recordado el placer que se obtiene en el estudio, y mientras leía La mujer de las nueve lunas he escuchado algunas composiciones suyas –bendito Internet-, música en la Edad Media, con un toque que debe rozar lo místico, ciertamente, pues a pesar de que la música religiosa de esta época no se encuentra entre mis favoritas, no es fácil mantenerse inmune a su "O nobilissima viriditas", por citar una de sus composiciones; también he descubierto una película sobre su vida: es como si la misma Hildegard estuviera esperando para darse a conocer, lástima que no lo pueda comentar con Samuel.
 
Es probable que una marcada personalidad y su faceta de abadesa y visionaria le facilitara a la Hildegard compositora su incursión en el mundo de las notas, y que éstas, además, hayan llegado hasta nuestros días.
 
Samuel comprende que la iglesia sólo ha utilizado la figura de Hildegard como excusa para localizar unos escritos o códices que esconden las claves de un secreto guardado bajo una escritura encriptada, en narraciones denominadas Yunques, que guardan en su lectura diferentes enseñanzas que por precaución sólo se ha ido mostrando a ciertos personajes afines a las ideas de Hildegard,  hasta llegar a nuestro tiempo.
 
A lo largo de la novela aparecen nombres y objetos que siempre han estado rodeados de cierto misterio:  Francis Bacon, El Arca de la Alianza, entre otros.
 
Hildergard le molestaba el hombre, quería prescindir de él, aunque era el género dominante en la época –esto me suena-, y parece que supuso la lucha interna principal de la visionaria. No creo que fuera sencillo para una mujer como ella presentarse delante de todas aquellas monjas y sacerdotes, con esas ideas trasgresoras. Incluso hoy lo son, y dudo que muchas mujeres se atrevieran a luchar por ellas a cara descubierta.
 
Llega un momento en la lectura en el que se hace evidente un cruce entre las líneas que delimitan la historia real de la imaginada por Carmen Torres Ripay creo que es en ese momento cuando el lector pierde el miedo y se puede dejar llevar, y cuando la historia le absorbe con toda la intriga que se crea, el suspense, y la belleza entremezclados. Cuando Hildegard von Bingen... ¿se muestra tal cual?.
 
 
Saray Schaetzler, para Anika entre libros 

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