Translate

6 de diciembre de 2011

RESEÑA - LAS CIEN VOCES DEL DIABLO, de ANA CABRERA VIVANCO



LAS CIEN VOCES DEL DIABLO
(Las cien voces del diablo, 2011)
Ana Cabrera Vivanco
La trama gira en torno a Jacinto, un personaje que representa al típico conquistador, un amante mujeriego e irresponsable, que huye sin explicación cuando llega el momento de estipular un acuerdo amoroso, que retrasa sin disimulo alguno, aprovechándose de ese encanto que le caracteriza.
La historia de una población que se puede resumir en base a las vivencias que acontecen en el interior de sus villas. Años que serán testigos de secretos y pasiones, así como de los varios disfraces que adoptan los buenos que no son tan buenos, y los malos, que tampoco lo son tanto.
Mediante un marcado lirismo, Ana Cabrera Vivanco nos ayuda a reflexionar sobre nuestros propios demonios y nuestras partes más amables, el hecho de que todos poseemos ambos, y la facultad de elegir que poseemos las personas para que la balanza se incline a favor del bien o del mal.
Navegamos de un extremo a otro, y somos susceptibles de encallar en cualquiera de ellos, dependiendo de las circunstancias del momento.
 
 
Opinión
Esta es la segunda novela en narrativa de Ana Cabrera Vivanco, periodista y escritora cubana que reside en Tarragona. El eje de Las cien voces del diablo (2011) es el realismo mágico, el eje alrededor del cual gira esta novela, del que encontramos huella a lo largo de toda la narración.
Me llama extraordinariamente la atención esa manera de rescatar el lenguaje que tiene Ana Cabrera Vivanco, lo que solo puede darse en alguien que posea un exquisito manejo del vocabulario. Esto es evidente, y por poner un ejemplo, rescataré la impresión que tuve de reconocer a los personajes desde las primeras páginas, gracias a una sorprendente unión de palabras que describen sin que el lector se percate; no resulta rebuscado, ni pesado de leer, porque tampoco se trata de descripciones predecibles a base de adjetivos, sino de un encadenamiento de situaciones, percepciones que nos descubren nuevos aromas, texturas, sabores.
La novela se sostiene a la perfección dentro de este difícil género, solo superado por unas pocas voces de la literatura, y no es en vano que se la haya comparado con grandes de la escritura y del mismo género, como García Márquez (personalmente, le encuentro cierta familiaridad con Isabel Allende, quizás por ser mujer).
Ana Cabrera Vivanco
Los amantes de la prosa lírica estarán encantados de tener en sus manos esta novela en la que no faltan situaciones o personajes con características inverosímiles, como puede ser alguien que es capaz de adivinar el futuro por el aroma que flota en el aire, u otro que siente cómo el propio diablo invade su cuerpo, justificación manida cuando uno no es capaz de controlar sus instintos carnales.
En esta novela hay pasión y hay también mucho lirismo. Los rasgos de la mayoría de los personajes que aparecen en Las cien voces del diablo están sin duda alguna retratados a base de sufrimiento y deseos ávidos, de secretos que se consumen en la mazmorra que supone una promesa, ya sea en forma de hábito o de la propia confianza depositada en otro. Porque todos los personajes tienen su lugar en la obra, desde el padre Teodoro, o el médico, Horacio Malapata, la criadita Marcela, o Cheché, la sirvienta que huele a canela, vainilla y esencia de limón.
Los Tres Soles
Los sucesos que se desarrollan en esta obra desprenden un halo de inspiración lírica, ya sea a través de la imagen que nos supone un chiquillo amamantado por un chivo, del modo en que articula las apariencias, tratando de justificar ciertas reacciones que se dan en los personajes, o de la explicación psicológica de los sentimientos, que en un momento dado se atribuyen -de manera categórica- a un simple tacón. Un tacón que representa el amor y el odio, la pasión y la aversión, a un mismo tiempo.
En cuestiones de erotismo, Las cien voces del diablo suma varias escenas explícitas en las que se conjuga de nuevo imaginación, poesía y vehemencia. La sensualidad es un denominador común de la obra, que podemos integrar sin dificultad de un modo natural.
Los personajes son tan creíbles como lo pueda ser la propia imaginación del lector, guiado por una narración que envuelve desde el primer capítulo, porque se trata de elementos universales que derivan en los temas principales que se tratan en esta novela. La muerte con mayúsculas, la vida en todo su esplendor y en toda su oscuridad.
Los opuestos consiguen centrar al lector en el mundo de los sentimientos, y es por tanto capaz de descubrir pasiones desbordadas en personajes que parecían representar a alguien anodino en apariencia, y viceversa.
El bien y el mal que coexisten en nuestro interior luchan por ocupar el sitio que les corresponde en el realismo mágico de Las cien voces del diablo. Y sin duda Ana Cabrera Vivanco lo ha conseguido.
 
 
por Saray Schaetzler para Anika entre libros
, El Hijo del Diablo, Villa Veneno, son los tres títulos en los que se divide el conjunto de la novela. Dos de ellos dan nombre a las villas que se mencionan en la narración, mientras que la lectura del tercero nos mostrará el nudo de esta trama.
juega con el lenguaje de un modo grácil. El lector conseguirá entender los cubanismos que aparecen en la narración, un conjunto de palabras y expresiones que producen el ritmo y la musicalidad necesarios para que la novela en su conjunto goce de una atrayente armonía , sin la necesidad acuciante de frenar la lectura para consultar el diccionario. A través del contexto se adivina el significado de esos cubanismos, detalle esencial para que no nos atasquemos en la lectura y podamos proseguir al ritmo marcado.
 
Editorial Grijalbo
Colección: Narrativa
© Ana Cabrera Vivanco, 2011
© Random House Mondadori, S.A., 2011
1ª Edición: Febrero 2011
Género: Novela – Ficción – Realismo mágico –
- Cuba – Literatura Latinoamericana
ISBN: 9788425345647
280 Páginas
 
Argumento

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes dejar aquí tu comentario. Gracias por detenerte en este rincón...

link:your-blog-here.blogspot.com