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15 de febrero de 2012

Hildegard von Bingen: Una rebelde en la abadía

Entrevista a Carmen Torres Ripa
Por Saray Schaetzler



      Hildegard von Bingen, un personaje real que la escritora y periodista Carmen Torres Ripa recrea en La Mujer de las Nueve Lunas: la primera feminista de la historia, rebelde, desafiante, culta, visionaria; ni siquiera la Iglesia  pudo ponerle freno.

                        Empezaba a hacer calor aquella mañana de mayo cuando me presenté en el Hotel Avenida Palace, en el mismo centro comercial de Barcelona, en donde se llevaría a cabo la entrevista con Carmen Torres Ripa, autora de Leonor, otra novela con tintes históricos, a las que es aficionada, y que ahora presenta su nueva novela: La Mujer de las Nueve Lunas, que tanto me ha llamado la atención.

En persona, Carmen Torres Ripa, esta periodista que escribe, o escritora que a menudo narra sobre los viajes que realiza –una pasión que le ha llevado a escribir varias guías de viaje-, transmite la misma dulzura y sensibilidad que luego encontramos en sus obras. La autora ya se encontraba en la sala del hotel cuando llegué, acompañada por los representantes de la editorial.
Carmen Torres Ripa (Barakaldo, 1945) nos presenta al personaje principal de su última novela, La mujer de las Nueve Lunas, una mujer rebelde, avanzada para la época -Edad Media- en la que sitúa a unos personajes que crecen y se hacen más familiares a medida que progresamos en la lectura de esta novela.

Carmen, lo primero que me llamó la atención de tu novela fue, precisamente, conocer a esta mujer tan de bandera – su carácter resaltaría por encima de muchas otras mujeres incluso en la sociedad actual-, pero antes me interesa saber cómo fueron tus inicios como escritora…

Estudié periodismo en la Universidad de Navarra. Desde niña quería escribir, pero entonces no existía una carrera de escritora, así que estudié periodismo. Me sentí atrapadísima, es algo muy vocacional; actualmente escribo en Deia, un periódico de Bilbao, en páginas de opinión.

¿Cómo se originó la idea de la novela?

En un viaje de trabajo a Flandes, ya que me invitaron para hacer un reportaje, y así descubrí los beguinatos.  Había unas casitas preciosas con un campo delante, lleno de flores, y una iglesia, y pensé, ¡qué cosa más bonita! ¿qué es esto?. 
¿Qué es un beguinato?.  Me contaron que eran una especie de conventos de mujeres libres de la Edad Media, que no estaban bajo el poder de la Iglesia, pero ésta se asustó y les obligó a hacer votos: el de pobreza nunca lo aceptaron; el de castidad tampoco, porque se podía casar, pero ya estaban controlados;  a muchas las quemaron durante la Inquisición.  Yo quise saber en dónde estaba el fundamento de todo, y me dijeron que en Hildegard, asi que me dediqué a buscarla.  Y durante cuatro años he estado buscando a esta Mujer de las nueve lunas.

Cuatro años.  Entiendo que la investigación, la documentación ha sido laboriosa y profunda.  Un trabajo concienzudo.  Y largo…

Por eso es también un poco un libro de viajes, porque yo he estado buscando a Hildegard por Europa.  He estado en la Toscana, y hay una parte importante de la novela que transcurre entre Florencia y Luca. De aquí me fui a Alemania, para conocer los lugares en donde ella había vivido, y sentir el aire y el ambiente, en donde ella montaba a caballo, ese entorno que fue más bonito con ella.  Después he conocido los beguinatos de Flandes, ya que el movimiento de las beguinas nació en Bélgica, aunque también descendieron luego por Alemania e incluso algunas llegaron a España, pero fundamentalmente fue en Bélgica.

Me contabas que este beguinato se encontraba cerca de Frankfurt, …

Sí, a setenta kilómetros está Dusen.

Esa zona no es precisamente la parte en donde la religión católica tiene más fuerza en Alemania…

No. Cuando fui a Bingen encontré una iglesia, en donde ella nació, en la que se hacían tres cultos, católico, protestante y evangelista, ¡qué bonito! –exclama- en la misma iglesia tres versiones distintas.  Ella, en aquel entonces, habló contra los cátaros.  Una mujer muy especial, muy rebelde.

Por eso precisamente me impactó la historia de Hildegard, más si cabe teniendo en cuenta la época de la que hablamos.  ¿Crees que existe una mujer de este tipo en la sociedad actual?

Yo lo que creo es que Hildegard es una mujer que se equivocó de siglo, por eso he tratado de revindicar la mujer del pasado, porque tenía que haber más como ella, era una mujer totalmente rebelde, rompedora, en una época oscura como la Edad Media.  Ella fue la primera en crear un monasterio femenino, en aquellos tiempos, y bueno, aquello fue un escándalo.  La primera -y creo que la única- mujer que ha hablado en catedrales.  ¿Tú te imaginas, en una catedral? Creo que entonces ni en una capilla me la imagino.

¿Recuerdas alguna catedral…?

Colonia, por ejemplo. Increíble.  Además era consejera de Barbarroja, consejera del Papa,…

Consejera de Barbarroja…

Sí, y amiga de Leonor de Aquitania, por carta.  Una mujer fascinante.  Es que lo piensas y dices, ¿cómo es posible, tanto tiempo, y no nos hemos enterado?

¿Al hacer la investigación te has encontrado con algo completamente nuevo que te haya llamado más la atención?

Sí, por ejemplo, ella creía que en la historia de Adán y Eva, el culpable era Adán, no Eva.  Y después la naturalidad con la que trata por ejemplo el tema amoroso, algo que hoy todavía sigue bajo un oscurantismo terrible, y resulta que ella ya en la Edad Media,…

¿Cómo defines tú la novela?

Además de misterio e histórica es una historia de amor, de alguien que descubre a través de los siglos a una mujer que nació muchísimos años antes que él y de la que se enamora, de la que solo tiene un códice y poco más.  Es una historia de amor, que se cruza con otra historia de amor del protagonista, sacerdote, que no piensa en hacer el amor (risas), y recibe un encargo de los poderosos, y es capaz de traicionar al Vaticano, para no traicionarse a si mismo.

Al principio me decías que también era un libro de viajes…

Sí, porque tuve que viajar, y el mismo libro está dividido en partes;  una parte en la Toscana y otra parte en Alemania.  Además hay que tener en cuenta que yo normalmente escribo muchas guías de viaje y también hago reportajes de viajes…

¿Hay algún lugar que te haya llamado especialmente la atención en uno de esos viajes de los que me hablas?

En Yemen…volvería mañana mismo. Me encantó.  Y ahora cuando los veo, ahora me entra una congoja…

Un pais ciertamente radical…

Me encantaba Silvan.  En Yemen a esta ciudad la llaman el Manhattan del desierto, porque hay casa echas a mano, todas de blanco, pero muy altas.  Recuerdo la arena…Y recuerdo que pensé, algún día contaré algo de alguien que haya nacido aquí.

¿Quién representaría a Hildegard a día de hoy, Carmen?

Vanessa Redgrave, la Vanessa de Camelot, ¿recuerdas?, de Isadora Duncan.  Es más joven que yo, pero ese estilo, esa mujer. 

Sí, seguiría hablando de esta mujer, se lo merece, pero cuéntame, ¿vas a seguir escribiendo en esta línea histórica? ¿qué planes tienes?

Ya con Leonora fue curioso, porque en El Corte Inglés estaba colocada en la sección de novela histórica, y le tuve que decir a la dependienta que no era su sitio.  Y es que se creían que el personaje existía, y buscaban la información en Internet, cuando era ¡yo quien la había imaginado!  El periodo histórico es muy fiel, como en La Mujer de las nueve Lunas, pero a Hildegard me la he inventado, entre otras cosas unos diarios que no existieron, y una serie de cosas, que pensando cómo hacerlo, me he arriesgado y lo he hecho.
Ayer, hablando de la próxima novela, he decidido intentar situarla aquí, en el Pais Vasco, porque normalmente me cuesta mucho situar las historias cerca, creo que es mi deseo de escapar…

Entiendo, porque cuando viajas como tú a varios sitios es difícil hacerlo.  Conocemos muchos sitios lejanos y a veces no hablamos de los pueblecitos que tenemos aquí al lado.
Así que al menos ya sabemos que transcurrirá en España…

Y en Navarra.  Me tira mucho.  Estudié aquí y me tira, sí.

Además que, en el enclave de Navarra, como lugar histórico que es,  hay muchos elementos para empezar a escribir y no parar…

Sí, sí, es fascinante.  Y luego el Camino de Santiago, el románico…

Carmen, ¿qué has descubierto del personaje de Hildegard cuando has terminado la obra?¿qué te ha transmitido?

He ido haciéndome más crítica con la propia Iglesia, más exigente, más espiritual también, y a la vez más terrenal, dicen que todo ello es posible.  Hablan del punto medio y esta mujer realmente era muy humana, muy terrenal y muy espiritual.

Háblame de tus obras, vamos a desligarnos de Leonor y de Hildegard un momento.

Sí, he escrito bastantes ensayos sobre Vizcaya; escribí uno muy bonito sobre los olores y sabores de los vinos, del pacharán, en concreto, ya que tengo un amigo que tiene una fábrica.  Escribí otro libro sobre cocina de fiestas, y fue en honor a mi madre, que era muy buena cocinera, y cada fecha del calendario la cuidaba mucho, y hacía en cada una de ellas el pastel típico. 

Sobre Cocina, qué curioso, ¿también era vasca, tu madre?

Sí, sí. Entonces yo hice una historia a la par de las fecha señaladas y su repostería típica.

Y alguna obra que tengas por ahí guardada, Carmen, ya que tocas varios temas, que tengas en reposo, como decimos…

Mira, tengo una autobiográfica, que la escribí, …¿sabes qué pasa?.  Que no me daba cuenta, al ser tan ingenua como soy, de que la verdad no se puede contar.  Ya la retomaré, ahora que soy más madura, pues la escribí en el ochenta y siete. 

¿Algo más que añadir?

Ha sido un tiempo muy bonito, de mucho trabajo, pero me han ayudado mucho, la gente que he conocido por teléfono.  Un tiempo muy entrañable.

Y en ese momento, como advertido al oirse nombrar, suena su teléfono…
Me cuenta que es un repartidor de Seur, que le llevan un paquete a Charo, la persona que la ayuda en casa, y que en ese momento no hay nadie. Y la escucho que les dice que se lo dejen a la portera, a la que llama por su nombre.

¡Pues claro! –se rie- estará por ahí, feliz (se rie).  Fíjate, que yo gracias a ella he podido escribir y trabajar.  Llegó con catorce años y ya ha hecho cincuenta, ¡es mi vida!.  Además es monísima, está mejor que yo…

Me acabas de contestar a la pregunta que tenía preparada a continuación…

¿Sí? (se rie) ¿Cómo lo hago, no?  Porque tengo seis hijos y diez nietos, y me tuve que ponen a trabajar muy pronto, cuando me quedé viuda.

No se le caen los anillos ni muestra falsa modestia cuando nos sacamos una foto, oye, este vestido que llevo, no se, lo vi tan cómodo.  Y es que la figura menuda de Carmen llena el espacio, le hace a uno sentirse en casa,  cómodo entre los salones decorados con detalles lujosos. 
Y entre Hildegard, los beguinatos y los postres que saboreo con la imaginación, se nos ha pasado el tiempo.

Un día estupendo para conocer a dos mujeres igual de admirables: Carmen Torres Ripa y su personaje, Hildegard von Bingen. Mi agradecimiento a Carmen y al personal de la editorial que nos ha acompañado.



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