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13 de abril de 2012

ENTREVISTA - JUSSI ADLER-OLDSEN

Jussi Adler-Olsen: el ingenioso Anacleto de la escritura escandinava, nos descubre los disfraces que utiliza a la hora de escribir novela negra.



¿Quién dijo que escribir no era divertido? Si Jussi Adler-Olsen fuera un personaje, probablemente se encarnaría en el famoso agente secreto Anacleto,  el divertido carácter animado que vio la luz gracias a la pluma de Gallego en los años sesenta, y que, como él, no duda en disfrazarse a la hora de investigar. 

Mi padre era médico, así que me puse su bata blanca y me paseé por el hospital durante más de una hora con una placa colgada y con el estetoscopio en el bolsillo, y a nadie le importaba.  Ellos solo veían la bata blanca, y así me llevé toda la información que quise.




Hay lugares de Dinamarca que son como cuentos de hadas, y puede llegar a serlo, pero por debajo de todo cuento de hadas hay una bruja negra. Solo se necesita una mente un poco retorcida.

Ante lo que vendrá, solo tenemos dos oportunidades: o bien el resto de Europa nos ayuda        -pero a escala masiva-,  o que cada cual se apañe.  No hay punto intermedio como estamos intentando ahora

El autor danés se ha implicado hasta ese punto en varias ocasiones a la hora de construir la trama de sus novelas, señal de que la seriedad no está reñida con el toque adecuado de humor con el que él espolvorea sus novelas.

Entrevista
¿Le parece un peligro encasillarse en este género, o le va bien así?

¿Lo estoy? (risas)  Lo odio. Odio las etiquetas.   Por eso yo mismo no leo thrillers, porque me da miedo que me influyen los demás. Tiene que ser algo distinto.   Pero en este género, no serían novelas de crímenes, sino thrillers,…de cualquier modo ¡todo en realidad es un thriller!  Piensa en las novelas clásicas: Dumas, etc.  Todo es un thriller.  
Podría enseñarte otra cara de Jussi. En los próximos años tengo que completar la serie, aún queda, pero estoy escribiendo otro tipo de obras en paralelo, algo también parecido al thriller.  ¿Por qué?  Porque los thrillers te abren una enorme ventana de posibilidades  de investigar un tema, y yo soy un tipo muy curioso.

En las novelas del género negro norteamericanas no es extraño que las armas de fuego aparezcan a lo largo de la obra.  ¿Qué armas suele utilizar Jussi Adler-Olsen en un país en donde su uso está restringido? 

En este caso no es que funcionen mucho las restricciones.  Si uno es un delincuente no se plantea si lo que va a hacer es legal o no es legal.  Pero si repaso un poco ahora los asesinatos que he utilizado en mis obras encontraremos una manzana introducida en la boca de la víctima; el celo; venenos procedentes de plantas; en otra ocasión, ántrax... Normalmente no utilizo las armas, ¿o sí? No acabo de recordar…de hecho, mi personaje policía se olvida la pistola en todo momento.    En esta saga utilizo el poder de Assar, que es hacer lo que le place a uno.

El asesinato en países gobernados por sistemas corruptos disfruta de una impunidad legal difícil de imaginar en cualquier país europeo.  Como individuos pertenecientes a una sociedad, ¿somos cada uno de nosotros responsables de nuestros  gobiernos, de la corrupción de los mismos?

Desde luego.  Cada votante marca la casilla que marca y si marca al candidato equivocado, estás equivocado tú también.  Los aspectos políticos hoy por hoy están relacionados con lo que aparece en televisión.  ¿Cómo puede alguien decidir un voto por el aspecto que alguien tiene en televisión? Berlusconi, por ejemplo, ¿cómo puedes votar a alguien así? A mí no me entra en la cabeza.  O Sarkozy.  Es obvio que son corruptos y que están abusando de su poder.   Tener líderes de este tipo hace que uno sea capaz de hacer cosas que no harías si  el gobierno fuera decente.

Para responder a tu pregunta: Europa no es homogénea.  Lo que ocurre en Marsella podría ser un estilo africano, ¿no? gente que desaparece y nadie sabe cómo llegaron allí.  Lo que pasó aquí en Barcelona.  Lo mismo. ¿Has visto Beautiful? Muestra una sociedad en que hay montones de ilegales;  ¿y a quién le importa?  Uno dice, bueno, vale, ¿les han matado? ¿se han suicidado? No se investiga de un modo adecuado. En las grandes ciudades con mucha inmigración, por naturaleza no son representativas de lo que es Europa
La autora de la entrevista, con Jussi Adler-Olsen

Yo: pero hoy ocurre precisamente esto;  es la nueva Europa…

Pero hoy ocurre, claro, es la nueva Europa, efectivamente.  Y esto dificulta la tarea del  sistema judicial.  Hay mucho que hacer, hay muchos casos a los que la policía dedica muchas horas y otros a los que no.  Es  injusta la manera de investigar.

Incluso en Dinamarca, podría suceder, que un asesinato sea por alguna razón más interesante que otro.   Hace tres o cuatro años, con el asesinato de un ministro sueco se involucraron miles de policías para dilucidar la verdad. Por otra persona no se hubieran molestado.  Tomo como punto de partida que cualquier investigación puede resultar injusta, ya de entrada.  Muchos de estos problemas que se causan empiezan en los parlamentos.  Y si no se da empleo ni una asistencia social adecuada, muchas personas acaban abocadas al uso de la violencia para sobrevivir; y a partir de ahí una cosa lleva a la otra y la distancia hacia la delincuencia se va acortando, y es cuando entras en la escala de la injusticia, de cometer delitos, etc.  O sea que yo espero que en el futuro no nos apoyemos tanto en el mercado común;  cada pais debe resolver sus problemas a su manera, a la manera en que está acostumbrado a hacerlo.  Sobre todo ante esta situación, este panorama con estas tasas de desempleo que hay en España, Grecia, Portugal, y lo que vendrá, solo tenemos dos oportunidades: o bien el resto de Europa nos ayuda, pero a escala masiva,  o que cada cual se apañe.  No hay punto intermedio como estamos intentando ahora.  Buenas preguntas…

Hablemos de los escenarios de su imaginación;  ¿en alguna ocasión le ha frenado no conocer un país, un escenario interior o exterior, quizá un carácter, a la hora de plasmarlo  en papel?

Interesante pregunta.  Hay muchos asesinatos que no incorporaría nunca en mis novelas, no solo porque son difíciles de investigar, sino que no son sanos.  Ahora estoy escribiendo la quinta parte de esta saga;  al principio quería hablar de los gitanos, y es muy interesante, porque normalmente uno mira a los gitanos como una masa de gente que no vale nada, que no vale la pena. Y no es cierto.  El colectivo gitano tiene personas perfectamente normales que viven en sociedad de manera absolutamente normal, pero al escribir esta novela me di cuenta de que existían peligros, por ejemplo, una banda en Copenhague que me podría matar.  Así que he tenido que dar un rodeo para no adentrarme en la historia de la delincuencia gitana y cambiar de tercio. Y ha sido difícil. Pero en muchas ocasiones logro resolver el problema.  Por ejemplo, en la primera de las novelas de esta saga, en donde esta esa mujer en la cámara de presurización, necesitaba saber que se hace con esa persona en un caso así, y llamé al hospital para que me enseñaran cuál era el funcionamiento, pero a ellos no les interesaba que se viera cómo funcionaba.  Mi padre era médico, así que me puse su bata blanca y me pasee por el hospital durante más de una hora con una placa colgada y con el estetoscopio en el bolsillo, y a nadie le importaba.  Ellos solo veían la bata blanca, y así me llevé toda la información que quise.

Voy planificando los siguientes escenarios y a veces me planteo por qué me lo pongo tan difícil, seamos francos.  Por ejemplo, el trabajo policial.  Para mi podría llegar a ser muy difícil, porque en cada región trabajan de una manera específica, y cada línea de investigación policial también tiene su rango, su jerarquía y metodología.  Sé que la policía lee mis novelas, y que les gusta, así que no puedo quejarme. Es mejor crear un mundo en que todo sea posible, por eso Karl trabaja en un sótano, porque ya de entrada se espera que haga cosas que de otro modo no podría hacer.  Resuelve cosas y resulta de ayuda haciendo lo que no debería hacer.  Los mismos polis a veces vienen a mi y me dicen, caray esto tendría que ser así, tener la oportunidad de investigar en cualquier dirección, gracias por escribirlo;  pero esto no va a ser así, por eso nos encanta Karl, dice la policía. 

Respecto a tu pregunta, lo que más me gusta es saber lo que va a pasar en mi novela, pero no saber cómo lo voy a resolver.  Me encanta eso.  Anhelo llegar a ese momento cuando escribo, porque es cuando más disfruto.

¿La investigación…?

Sí, la investigación o hacer que eso sea original. Un ejemplo: en mi segunda novela de otra saga, centrada en Amsterdam, hay una mujer que está encerrada herméticamente en una cabina telefónica en un parque infantil. No puedes ver a través de los cristales, y ahí está ella, se está muriendo.  Le han amarrado los brazos y las manos con cinta adhesiva y le han atado la piernas mientras que se va inclinando y la cinta se tensa cada vez que ella se va moviendo y la va estrangulando. No hay nada que funcione en la cabina.  ¿Cómo se puede liberar, si no hay nada? Esto es lo que me entusiasma, lo que a mi y al lector le da ganas de continuar.  ¿Qué haría ella? Dame una idea…no puede gritar, ni sacar un mechero, no puede hacer nada porque está casi muerta… ¿qué hace?

Ni idea, la verdad, no se me ocurre nada…pero seguro que tu personaje ha salido airoso…

Se mea.  Es lo único que puede hacer.  Hace que el reguero de orina salga por debajo de la puerta y moje la arena del parque y el niño que se da cuenta de que esa arena es mejor para construir porque está húmeda, para su castillo.  Los padres lo advierten y ahí se descubre.  Una solución sencilla para un problema difícil.  En una ocasión me interesaba investigar las persecuciones en una prisión concreta ubicada en Virginia, para una novela que se llamó El Decreto de Washington.  Llame al director de la prisión varias veces y finalmente conseguí tras varios intercambios de mails que me invitara, incluso me dijo que su mujer cocinaría tortitas.  Volé a Virginia.  Un día caluroso, ahí estaba yo en medio de la nada, frente a una de las cárceles más peligrosas.  El panorama era deprimente: un edificio hormigón, vayas por todas partes, los condenados a muerte…Y yo frente a la cámara presentándome. Me invitaron a abandonar las instalaciones, a pesar de insistir y comunicarles que venía desde Dinamarca y que tenía una cita concertada. No me dejaron entrar.  Me quedé furioso en el mismo sitio hasta que me echaron de malas maneras.  Nunca me dieron una explicación.

En mi novela, el personaje del director se llamó Sr. Liar (mentiroso, en inglés), en vez de Sr. True (verdad). Y aún no la he vendido allí, pero le puse incluso treinta kilos de más, y así me vengué en la novela.

Al menos con este recurso te puedes vengar, aunque sea de modo escrito…

Sí, sí.  Y todavía no se ha publicado en Estados Unidos, pero aparecerá (risas).

Títulos ya publicados hace años en sus países de origen son hoy novedad en España. Imagino que le llegan impresiones de lectores españoles. ¿Cree que en España teníamos ideas erróneas sobre su país?, y si es así, póngame algún ejemplo…

Sí que me llegan.  Es que es tan curioso… los españoles tienen su propia idea sobre Dinamarca, y es como debe ser.  Hay lugares de Dinamarca que son como cuentos de hadas, y puede llegar a serlo, pero por debajo de todo cuento de hadas hay una bruja negra. Solo se necesita una mente un poco retorcida.  Los crímenes suceden en todas partes. Allí tenemos sesenta o setenta asesinatos al año, pero en Baltimore hay quince cada noche.  La mayoría de estas muertes son por cuestiones de temperamento, cuestiones sentimentales, y con la llegada de la  inmigración aparecen  más asesinatos con pistolas, cuchillos.  Así es Copenhague. 

Estos libros no son tan antiguos, tiene cuatro años.  Eso sí, a veces los españoles me dicen que los nombres son difíciles (risas), pero ¿qué les pongo? ¿a, b, c? (más risas)  Pero lo entiendo, porque a mi me pasa cuando leo libros de Israel.  Y en España también tenéis nombres curiosísimos.  Montserrat, por ejemplo, también es difícil para nosotros… ¡es el nombre de una montaña!   Los lectores en España son muy educados y están contentos por el hecho de que yo les desvelo una sociedad que es más ligera o más suave, si quieres, y que yo combino con humor.

Tenemos a Rose, Assar,  Karl que son arquetípicos que representan.  Assar sería el prototipo de ese hombre que nos encanta, que aún con un solo brazo utiliza en la última escena el golpe de gracia;  Rose representa el caos que todos llevamos dentro en nuestra vida (y para explicarlo me cuenta una divertida anécdota sobre unos zuecos que solía llevar en Copenhague, hasta que, haciéndole caso a su mujer decidió al fin un día dejarlos en casa…y caminar descalzo). A Rose no le importa nada ni nadie, y a veces es importante comportarse así.

En ocasiones, con sus comentarios, noto cuando leo a los lectores españoles que se sienten igual que yo me sentía en el momento de escribir la novela.  Y ese es mi éxito, porque estamos en la misma onda, los lectores y yo, y es el mejor regalo que me pueden dar.  Esta relación con el  lector es algo muy especial, y no tiene precio, y me enorgullezco de este vínculo especial que mantengo con mis lectores y que otros no han conseguido lograr.  Creo que los lectores españoles son muy generosos.  Me refiero a que el lector español ya ha leído mucha literatura antes de mis obras, y eso me hace sentir bien, saber que he entrado en su mundo literario.

Buenas preguntas, por cierto…Muchas que no me habían formulado nunca, la verdad…

¿Algo más que quiera añadir?

¿Qué podría añadir? Creo que ya lo dije durante la Barcelona Negra, y es que los daneses, los escandinavos de todo el mundo…somos muy cosmopolitas.  Absorbemos toda impresión que nos llega de todos los países; por eso somos tan críticos.  Ahí estamos, en Dinamarca; ahí arriba, en condiciones muy duras.  Solo se puede cosechar una vez al año, hace muchísimo frío; hay que ser duro para no morirse, así de claro, así que odiamos las quejas que nos llegan del sur de Europa.  Siempre pensamos, a ver, tio,  pues sal, y paséate por el sol y te comes una naranja, ¿no? Y de repente una película como Beautiful nos demuestra que nosotros también nos equivocamos, y nos llega  a nuestra mente, y entonces lo entendemos,  veces con películas.  Lo vamos absorbiendo y eso nos da conocimiento y a la vez base para luego fundamentar una crítica.  Somos también españoles, desde ese prisma.  Y hay muchas cosas que nos influyen: la cultura, la música, el cine…Y no solo pienso en Almodóvar.

También lo que ocurre en países sudamericanos nos llega, y por eso podemos meternos un poquito en vuestro corazón también, por esa pequeña gotita de sangre española que corre por nuestras venas.

Esto quisiera añadir (risas).



Una charla distendida y agradable.  Jussi Adler-Olsen no deja de bromear en el momento que sacamos unas fotos para adjuntar en esta entrevista.  Este autor, además de divertido, agudo y comprometido con lo que escribe es pura energía en movimiento. 
Mi agradecimiento a Jussi y a la editorial Maeva por sus atenciones.
por Saray Schaetzler

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