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6 de marzo de 2014

RESEÑA - LA COMISARÍA NORTE, de José Luis Romero


La comisaría Norte
(La comisaría Norte, 2011)
José Luis Romero

B de bolsillo
Colección: Negra (inédito)
©  José Luis Romero, 2011
©  Ediciones B, S.A., 2012
1ª Edición: Noviembre, 2012
ISBN: 9788498726848
Tapa blanda bolsillo
GÉNERO principal: Novela Negra
Etiquetas- tags: novela policiaca, comisarías en Barcelona, literatura española
400 Páginas

 
Argumento: 

La vida personal y profesional de varios agentes de policía, bajo el mando del subcomisario Sebastián Orozco, se une para descubrir el misterio que envuelve al asesinato de uno de los suyos.

La comisaría Norte, enclavada en un barrio nada recomendable, será el escenario principal de sus vivencias.

Opinión: 

El autor se ha arriesgado con lugares que son conocidos para algunos de sus lectores, ya que tendemos a ser menos transigentes e incluso miramos con lupa cualquier desvío de la realidad cuando se trata de enclaves conocidos o que hemos visitado. Así, creo que es todo un reto cuando se trata de escribir sobre lugares sobre los que tenemos alguna referencia, pues no conviene que la ficción haga chirriar aquellos datos que dominamos en la realidad, valga la pena excluir aquí algunas escenas o hechos, licencia literaria, que le dan más interés si cabe a la obra. El escritor ha logrado que los detalles más simples sean creíbles y que además nos aviven la curiosidad.

Los personajes me han transmitido su humanidad, algo positivo, tratándose de individuos que no suelen salir muy bien parados fuera del estricto mundo profesional, a quienes se les juzga por su estatus o bajo el punto de mira del que no ostenta el mismo poder dentro de los estratos sociales que manejamos.  Si bien podemos constatar que la imagen de los pertenecientes a los cuerpos de seguridad se vió dignificada durante unos años, actualmente supone poco menos que un despropósito trabajar en algunas de sus ramificaciones autonómicas.

Me ha atrapado de principio a fin, cuando alude a los búnkers o refugios de Barcelona, y con su trama tan deliberada y organizada, que perfila todo un entramado en la sombra y lo relaciona con conflictos bélicos que, lejos de haber finalizado renacen tras decenios de aparente calma. 

La novela se convierte en un cúmulo de vívidas imágenes, para cualquiera que haya visitado los lugares que en ella se mencionan, y otras que, no por menos reales, inspiran aquel humanismo que antes comenté –por ejemplo, la motocicleta que arreglan en medio del patio interior de la comisaría-.

Una novela intercontinental, que mezcla a personajes de ayer y hoy, así como a diferentes estratos sociales y nacionalidades.

Me gustará tener noticias del subcomisario Orozco, tal vez en una nueva entrega, así como de sus colaboradores.

Muy recomendable para amantes del género policiaco y de las novelas que transcurren en una ciudad española, como lo es en este caso Barcelona.

 

 

Saray Schaetzler, para Anika entre libros

 

 

5 de marzo de 2014

PREMIO NOVELA BREVE SEIX BARRAL 2014


Museo Marítimo, Drassanes, Barcelona.  Las salas siguen conservado el mismo encanto que recuerdo tras la que fue mi última visita al recinto, de eso hace ya unos cuantos años.  Sin embargo, el recinto en el que reúnen a la prensa es similar a cualquiera de los que se suelen utilizar con el mismo fin en cualquier hotel, sin personalidad ni encanto. El lugar ya está abarrotado, lo que se traduce en un concierto imprevisto  de melodías de móviles desconocidos que nos recuerdan la extraña manía de algunos por vivir en modo on de un modo permanente, le pese a quien le pese.

 

Hace las presentaciones la editora Elena Caballero, que sin más rodeos nos comunica que Ávidas pretensiones, del escritor Fernando Aramburu, es la novela ganadora, escogida por unanimidad entre más de novecientos cuarenta volúmenes que se han presentado. Manifiesta además que este año la variación temática ha sufrido un incremento en lo que ha trasfondo policíaco y político se refiere; por qué será.

   
 
 

El humor me sirve para cerrar heridas o como antídoto, no me imagino nada mejor que la risa, aunque reconozco que el mio es un humor cruel, que jamás utilizaría  con las víctimas ni con asuntos de agresiones. Fernando Aramburu

 

La mesa del jurado está compuesta por los escritores Manuel Caballero Bonald, Carme Riera, Eduardo Mendoza, y Pere Gimferrer, que expondrán sus comentarios en este mismo orden. No pasan más de diez minutos cuando mi trastorno de atención se muestra en todo su esplendor,  que se deja llevar por cierto aroma a humedad que inunda la sala y se pega a la ropa, olor a turistas de segunda o tercera, a bocata de calamar y tenderete de feria. Me concentro otra vez en la sala y un Manuel Caballero circunspecto y serio nutre la curiosidad natural de los presentes: una novela paródica que danza entre el esperpento y la caricatura, nos cuenta.

 

Le toma la palabra Carme Riera, también seria –no deja de sorprenderme lo formal que resulta este mundillo, por regla general-, alabando sobre todo la parte técnica del trabajo premiado, el dominio del lenguaje.  Poco más que añadir.  Las palabras de Eduardo Mendoza me devuelven a la realidad de lugar y espacio que ocupo –he de hacerme mirar esto que me sucede últimamente con la atención, deben ser cosas de la segunda juventud-: lo que se cuenta es creíble, asegura, y está escrito por un novelista de verdad.

 

El tiqui-tiqui-tiqui de un teclado me devuelve a la ensoñación y estoy a punto de perder el hilo de nuevo cuando P. Gimferrer entra de lleno a disertar sobre el ambiente poético literario, y es ahí en donde anclo mi atención, para asentir a su último comentario: en tres mil años, nadie se acordará de nadie.

 

El protagonista de la jornada acapara la atención en último lugar, y como en los premios del cine, o de la música, uno espera que saque la chuletita y nos aburra con los agradecimientos a la familia política y a la propia, pero seamos serios, este es un premio literario, y los discursos en este sentido son algo más estructurados.  Así, comparte con los presentes un sueño adolescente de convertirse en escritor, además de futbolista, ajedrecista, ciclista y lanzador de jabalina.  Un sueño que ha cumplido de sobra, y no de manera gratuita sino gracias a la perseverancia.  Sobre el humor -que parece ser un tema pendiente en su labor literaria- admite le sirve para cerrar heridas o como antídoto, y asegura que no se imagina nada mejor que la risa, aunque reconoce que es el suyo un humor cruel, pero que jamás haría humor con las víctimas ni con asuntos de agresiones.  Menos mal.

Recuerda que en una ocasión acudió a unas reuniones de cierto grupo literario alemán, el del cuarenta y siete, dirigido por un tal Richter,  en que sus componentes se despellejaban unos a otros y que le ha servido como modelo para plasmar en la obra.  Un trabajo que los poetas no terminan de entender, confiesa, pues no arremeto contra ellos, aunque ellos no parecen entenderlo así.  En este punto no hay vuelta atrás, y con su anterior afirmación invita al libre albedrío de los más recelosos a identificarse con alguno de sus personajes si así lo cree conveniente.

 

Aramburu comienza a soltarse casi al final de su discurso, cuando las anécdotas muestran su lado más cercano y se expresa entonces con menos sujeción, de un modo más espontáneo, aunque bien pudiera equivocarme yo, que en esto los escritores saben camuflar con facilidad la realidad y la ficción. 

El broche final es una comparación a la baja de nuestro pais con lo que significa ser escritor en Alemania, en donde hace tiempo representa una profesión reconocida, que puede presumir de una distinción a la que ya quisieran algunos pretender aquí, como lo es cobrar por acudir a las presentaciones literarias.  Espero que nadie siga el ejemplo de aquel pais en donde casi le cobran a uno por respirar, aunque corriendo los tiempos que corren dudo si no se podría plantearse la situación en España, a modo de venta anticipada, puede que con los escasos lectores de los que podemos presumir y el escaso valor que se le da a la cultura –en general-  y a la literatura –en particular- , no saldría a cuenta más que para algunos que ya son unas figuras dentro del panorama de las letras. Nada nuevo bajo el cielo: ciertas premisas jamás serán aplicables en este pais.

 

Lo mejor vino tras la presentación, que era el momento que casi todos esperábamos: un almuerzo con regalito incluido, la famosa libreta todoterreno Moleskine que abandera este premio.  El cóctel previo fue además una escena de la que disfruté como espectadora, observando la danza que se representaba a mi alrededor, diferenciando a los que les gusta ver de los que prefieren ser vistos.  Un baile acompasado en cada uno cumple su rol: los jefes con los jefes, los currelitos con sus  idem, y tiro porque me toca. Confieso que algunas personas me llaman la atención por lo bien que saben desenvolverse en estos actos, sobre todo cuando no hay nada interesante de lo que hablar, cuando los clichés y las conversaciones sin sentido sobrepasan en cantidad a la profundidad o la pasión, o al humor, que tanto se echa de menos en estos casos.  Amor a tutiplén.

 

Durante el almuerzo tuve la suerte de coincidir con varias personas con las que se generó una empatía que superó mis expectativas.  Entre ellas, la encantadora Anna Turón, de Seix Barral, que no dejó de sonreir, y, causalidades de la vida, algún paisano de mi tierra chica, con quien tuve la ocasión de charlar. Otra sorpresa para los presentes fue la asistencia del galardonado pocas horas antes en los premios Goya, el director de cine David Trueba, o el cineasta Gonzalo Suárez, cercano como pocos. Otras caras conocidas –Enrique Vila-Matas, Espìdo Freire, Care Santos; Ángeles Gonzalez-Sinde, Víctor Amela, entre otros.

 

Lo dicho, en tres mil años, nadie se acordará de nadie, pero la jornada mereció la pena.

 

Saray Schaetzler, para Anika entre libros

 

RESEÑA - CABARET POMPEYA, de Andreu Martin

CABARET POMPEYA
(Cabaret Pompeya, 2012)
Andreu Martí

Alevosía Libros
© Ediciones Siruela, 2012
1ª Edición, 2012
Género y tags: Novela negra, Novela policíaca, Barcelona sindicalista, sindicatos y asociaciones políticas, Guerra Civil en Barcelona, política y sociedad de posguerra, pistoleros S.XX, Literatura catalana, Literatura española.
ISBN: 9788415608097
625 Páginas

Argumento
Cada día nos sorprenden con nuevos datos que nos acercan un poco más al ambiente real de una época convulsa de este país.
Nuestra historia reciente se alimenta del entretejido de miles de relatos anónimos, cuentos que nunca nos parecen suficientes para abarcar este periodo en el que concretamente en Barcelona, surgieron los pistoleros.
Esta novela conforma la base de una crónica, o testimonio negro de esa sociedad, salpicado de pinceladas rosáceas y situaciones en las que el carmín de los labios no se correspondía con la incredulidad ni el descreimiento de sus portadoras, desengañadas desde su adolescencia y primera juventud.

Unos personajes que se quedan enganchados en el lector desde el principio hasta el final;  unas imágenes que no abandonan al mismo tras la lectura.
Saber, conocer nuestra historia desde todos los ángulos allana el camino que se abre ante nosotros, espectadores atemporales. 
Hablar de pistoleros no es inventar, sino testimoniar lo que ocurría en un país que no sabía muy bien de qué lado estaba y buscaba la paz disparando con balas de verdad.

Un referente futuro en varios apartados de la literatura.


¿Es esta una novela negra?, me pregunté cuando llevaba una tercera parte de la lectura avanzada.  
Acostumbrada al género en su forma ortodoxa, con su policía o detective que encuentro parapetado entre sobornos, historias corruptas, muertos por error, por omisión o con alevosía, y otras lindeces que rozan lo más miserable del ser humano, me rondaba la duda existencial del género dentro del cual podría clasificar esta obra que ya me estaba enganchando, y a la que sin duda, pensé, le encontraré pronto su punto débil; más de quinientas páginas, seguro que hay paja dentro del granero, me tranquilicé.

No es esta por tanto una novela negra al típico estilo (o estilos) a los que estamos acostumbrados.  Hay muertos, sí, y muchos, demasiados, si tenemos en cuenta los motivos y las circunstancias que desencadenan esas muertes. 
¿Muertes o asesinatos? Porque si hablamos de España, y en concreto de Barcelona, y nos remitimos a la época convulsa de los años anteriores a la Guerra Civil me temo que se empiezan a remover los hilos de la memoria, la que duele.  No temáis, no es una crónica sobre los buenos y los malos ni pretende, dentro de su rigurosidad y respetando los sucesos que acontecieron en la realidad, tanto como los personajes con nombres y apellidos, cuestionar los sucesos desde un bando u otro.  Al darse esta equidad  considero que una vez abramos la mente –además del libro- podemos disfrutar y cómo no, juzgar, pero ya desde la objetividad de entender que ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos.

Tenemos delante sin duda una obra de referente, en lo que respecta a su calidad literaria, como a la construcción de una historia que novela los sucesos que acontecieron durante las décadas que parece más irritan a este país cuando se revuelven las cenizas.  Las yescas del contexto bélico permanecen a recaudo en "Cabaret Pompeya", pero no así el antes y el después.
El lector comprueba entusiasta cómo crecen los personajes, como se transforman mientras acampan a sus anchas entre las casi seiscientas páginas de la novela.  ¿Extensa?, sin duda;  ¿pesada?, en absoluto.  Es más, puedo asegurar que es una de esas obras de las que guardamos un recuerdo claro una vez llegamos al punto final, a la vez que está dotada de un imán que nos hace querer saber cómo continúa, cuál es el desenlace.

La trama, ya lo he comentado,  novela un tiempo histórico concreto y está bien atada por el macromundo de relatos, de voces narrativas y de personajes entrecruzados que convergen en el tomo.

Así, para mi ha perdido importancia el hecho de clasificarla como novela a secas o incluirla dentro del género negro, pues el atractivo de la misma hace que la duda pase a un segundo o tercer plano.

Muy recomendable, especialmente para los que vivieron o están interesados en el contexto histórico que se narra.


Saray Schaetzler, para Anika entre libros

RESEÑA - ODIO, de Ed McBain

ODIO
(Cop Hater, 1956)
Ed McBain

Editorial RBA
Colección Serie Negra
© Editorial RBA, S.A., 2012
© Traducción de Alberto Coscarelli
1ª Edición, Mayo 2012
Género y tags: Novela negra, Género Policíaco, Thriller, Detectives, Literatura americana
ISBN: 9788490062586
223 Páginas

Argumento
Un asesino anda suelto en las calles de Manhattan.  ¿Sus víctimas? Agentes de policía.
El cuerpo de policía del distrito será el blanco de una serie de muertes que pondrá en alerta a los investigadores, cuyo instinto de supervivencia les obliga a encararse con un posible infiltrado.  Descubrir la próxima víctima se convierte en una necesidad, porque cualquiera de ellos podría ocupar ese temido lugar.

Opiniones de lectores

"Odio" ("Cop Hater") supone la primera entrega de la serie policiaca escrita por McBain, en 1956.  El autor adoptó este nombre para escribir precisamente esta saga de relatos en torno a la vida de una comisaría de Manhattan.  Ya en su tiempo supuso toda una novedad en torno a este género etiquetado dentro de la novela negra o detectivesca, ahondando en las técnicas policiales que los profesionales del campo utilizaban en torno a los crímenes y delitos cometidos.

McBain es uno de esos autores con mil nombres;  también conocido como Evan Hunter, nombre que adoptó pasada la veintena, fue bautizado no obstante con un apellido de tintes italianos, que bien podía pertenecer a cualquiera de los protagonistas que utilizaba en sus escritos.   En cualquiera de sus versiones fue un escritor de éxito -incluyendo su versión como guionista-  y ha llegado hasta nuestros días convertido en icono en lo que se refiere a la investigación, tema que parecen olvidar algunos de nuestros autores a la hora de poner en escena cualquier tipo de indagación policial;  quizá por ello en España acostumbramos a leer novelas de este género escritas por sujetos que o bien pertenecen a algunos de los cuerpos y fuerzas de seguridad o bien están asesorados por expertos, convirtiéndose ellos mismos en perfectos asesores, para garantizar una fiabilidad en ese sentido.
A cualquier lector ducho en detectives, crímenes y florituras en torno a este impresionante y a veces decepcionante campo, le rechinan las páginas que no ejemplifican la realidad respecto a las normas, protocolos y atribuciones de unos y otros.  Si un escritor de novela negra no tiene claros los términos y no se mueve con soltura en el campo del delito, con nociones básicas de, por ejemplo, balística, medicina legal, toxicología, leyes imperantes en la localización en la que transcurre su novela, es posible que tenga éxito de ventas, pero jamás retratará la realidad.

McBain (he de confesar que de todos sus homónimos es el que más me gusta, lo encuentro muy acorde con la saga de la comisaría) inicia esta serie haciendo un esbozo de personajes que adquieren un protagonismo estelar –a nivel individual- en las consecutivas entregas.  Serie prolífica, que aúna más de cuarenta títulos, de lectura ágil, cuyo encanto reside precisamente en hacernos ver a través de los ojos de los policías una parte de la sociedad americana de la que no se sienten orgullosos.



Saray Schaetzler

RESEÑA - ÚLTIMO CURSO EN TORRES DE MALORY, de Enid Blyton

(Last Term at Malory Towers, 1951)
Enid Blyton


Editorial Molino,Serie Torres de Malory

© Enid Blyton, 1951

© RBA Libros, S.A., 2012

© Traducción: Mireia Rué
1ª Edición: Junio 2012
Género y tags: LIJ +8 - Novela juvenil de ficción – Fantasía y Aventuras – Sagas -Literatura inglesa
ISBN: 9788427203105
254 Páginas

Argumento
Mientras que en el internado de Torres de Malory las nuevas alumnas se esfuerzan por integrarse, para Darrell, Sally y sus amigas supone el comienzo de la cuenta atrás, pues para unas cuantas discípulas no se trata de una despedida de curso más, sino que a partir de ese momento deberán desenvolverse en un mundo de jóvenes para el que la directora del centro las ha preparado durante sus años de estancia en dicho centro.  

Prolífica autora de obras juveniles que han llegado hasta nuestros días (Las aventuras de los cinco, Santa Clara, Torres de Malory), la obra completa de Enid Blyton rezuma a su temprana vocación de poetisa y profesora y sus textos están plagados de un trasfondo de valores morales y sociales que ciertamente echamos de menos.

Opinión de los lectores

Si algo guardamos en común las lectoras empedernidas de cierta edad es recordar aquellas lecturas que nos acompañaron durante la infancia y que hablaban sobre niños o jóvenes de nuestra edad, a los que nos hubiera gustado imitar.  Estoy segura que Enid Blyton fue un referente para la mayoría de esas lectoras y recordarán a esta autora por series como Santa Clara, y por supuesto, las aventuras de Los Cinco.

Recuerdo leer a Enid Blyton ya de muy pequeña.  Me encantaban esas aventuras que sucedían en internados, lejos de la vigilancia de padres, en donde los protagonistas se metían en unos embrollos de los que al final salían airosos.  Me gustaba perderme en esos colegios que imaginaba a mi modo, las casas, las habitaciones, todo invitaba a soñar.  Al contrario de los que se pueda pensar, no vamos a encontrar en sus escritos un estilo ñoño a pesar del lapso de tiempo transcurrido desde sus inicios, pues nos encontramos ante una obra atemporal, de ahí su éxito a través de más de sesenta años de su primera publicación/ edición.

Es probable que en España no existieran ese tipo de colegios, pero así y todo las imágenes que nos venían a la cabeza cuando leíamos lo que les sucedía a las niñas en los entresijos de aquel fabuloso colegio con forma de castillo, famoso por sus cuatro torres que daban nombre al internado/centro, la magia se palpaba y se volvía tan real como las cuatro paredes (crucifijo a la vista) que apenas arropaban a las lectoras españolas.  Porque esta serie estaba destinada principalmente a un público femenino.
La escritora británica no da muestras en sus sagas de lo ajetreada que debió resultar una vida en constante traslado, mudándose de casa y cambiando de ambientes, ni tampoco a través de sus páginas adivinamos los vaivenes emocionales que debió padecer una mujer que a principios/mediados del siglo XX se repartía los papeles de escritora juvenil, madre, esposa y mujer trabajadora al mismo tiempo, algo que puntualizo aquí porque me parece de un atrevimiento singular para la época en la que vivió. 

Este capítulo en particular es también entrañable porque sin duda nos hará recordar al mismo tiempo que las protagonistas del volumen lo que supone la despedida del colegio, en mayúsculas.  Las sensaciones que cualquier niña tiene frente al final de una etapa que marcará su vida para siempre y el comienzo de otra desconocida, su paso a la adolescencia.  La responsabilidad y cercana adolescencia de Darrel, elegida como delegada, frente a la infancia de su hermana Alicia, que prueba aún la inocencia de sus primeros cursos.

Parece mentira que haya transcurrido más de medio siglo desde que Blyton construyera Torres de Malory, completamente vigente en su fondo, aunque se ha actualizado el diseño de sus dibujos, con un carácter más moderno;  supongo que este nuevo estilo es más atrayente para el público lector de nuestro tiempo, aunque yo aún prefiero el diseño clásico, aquellos dibujos con aroma a estampa antigua.
Pocas lecturas podréis compartir con vuestras hijas como lo haréis con la saga de cualquier serie de esta escritora.

En Alemania se ha llevado esta serie al cine, pero sigo opinando que leer a E.B. –lo mismo me da que sea sobre papel o en R-book- es un placer que invita a los sentidos y que ayuda a mantener la magia y los imposibles en nuestra imaginación, por encima de la gran pantalla.
Atrevámonos a soñar de nuevo leyendo la saga completa, sino al menos esta entrega "Último curso en Torres de Malory".

Por Saray Schaetzler, para Anika entre libros 



RESEÑA - NOCHE DE INVIERNO, de Valerio Maximo Manfredi

NOCHE DE INVIERNO

(Otel Bruni, 2012)
 Valerio Massimo Manfredi

Editorial Grijalbo
© 2011, Valerio Massimo Manfredi
© 2012, Random House Mondadori, S.A.
© Traducción José Ramón Real Salvador
1ª Edición, noviembre 2012
Género y tags: Novela de ficción, Sagas familiares, Historias de granjeros, Literatura italiana
ISBN: 9788425348488
394 Páginas

Argumento
El eco inminente de la Gran Guerra -como después se la bautizó-, asi como los conflictos vecinales y la integración de nuevos personajes en el núcleo familiar dan un giro espectacular a la anodina y tranquila vida que mantienen los Bruni, campesinos italianos pertenecientes a una comunidad agrícola.
Una saga familiar que nos trae al recuerdo tiempos en los que el asfalto aún no había cubierto las huellas que dejaban los carromatos en su paso hacia aldeas vecinas.


Además de agradarme la novelas que giran en torno a sagas familiares, esta obra me ha impresionado por doble partida, ya que rompe con la idiosincrasia del resto de títulos que ya habían pasado por mis manos de este mismo autor.
Massimo Manfredi me tiene acostumbrada a novelas cuya amalgama de historia, suspense y acción me suelen atrapar de principio a fin, y con este giro de tuerca que me resulta novedoso en el autor, queda confirmada su capacidad de entretener al mismo tiempo que divulgar hechos reales no tan lejanos que acontecieron en la historia europea.

Aunque al principio uno pueda temer verse enredado en una obra que le hable de cultivos y tipología de arbustos, pronto pierde el miedo a avanzar en el contenido que nos ofrece, que en realidad no es otra que una visión de lo que pudo ser la vida campesina en medio de la nada, pueblos anodinos en los que van germinando sus historias individuales a partir de la cotidianeidad de sus habitantes, sus disputas y la manera en la que colocan sus prioridades.

El centro de la historia gira en torno a la familia Bruni, numerosa, de las de antes –siete hijos-, y las relaciones que mantienen con sus vecinos.  Aparecen charlas de antaño en torno al calor de los animales del establo, la dádiva que no espera recompensa, las contradicciones, los celos, la calumnia, el valor personal, y del mismo modo se muestra el avance de la sociedad a partir de un reducido modelo de población.

La novela se entreteje con infinidad de personajes cuyas vidas se van cruzando tanto en tiempos de paz como de conflicto, y llama la atención especialmente la ausencia de ligereza en el carácter de los mismos: los personajes, además de bien construidos, transmiten una especie de fortaleza interior que se forja a través de las vivencias personales de cada uno, y se van esculpiendo con el paso de los años, pero aún así conservan la esencia original, la raza.

Muy recomendada.  Los seguidores del autor se llevarán sin duda una grata sorpresa.


Saray Schaetzler