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15 de febrero de 2016

DESPERTARES. Évole y su programa sobre violencia de género.

No sería extraño que ese domingo tú te hayas visto obligada a ver el programa junto a tu maltratador, y que no  te hayas enterado de que hablaban de ti al referirse a esas mujeres que por su condición de tales se ven agredidas cada día en su dignidad: qué tonta eres, no sirves para nada, no sé para que lo intentas, si no te cogerán/no se fijarán en ti/es para mujeres más jóvenes/más guapas/más putas.  No lo cuestionas, ni al maltratador, ni las actitudes, ni tu invisibilidad.  Con todo tu genio y mal carácter, que él no deja de propagar a los cuatro vientos, y te has quedado en tan poca cosa, te encoges como una abuela para sentir que así desapareces, para que nadie pregunte, para que el no se enfade, qué cansada estoy, estaré enferma.

Pero de tanto oirlo empiezas a sospechar, porque serás tonta como él dice, pero en el fondo sabes que algo no va bien, desde que te levantas arrastrando cansancios y penas profundas como tú lo haces, tú que lo tienes todo, que no sabes lo que tienes, que un día te voy a dejar en la calle, escuchas sus protestas en voz alta, aunque estés sola las voces te escoltan sin protegerte el tiempo que pasas a solas, cada vez más tiempo, más vacía, más encogida;  y esas bolsas que tratas de disimular bajo los ojos no son cosa de la edad, porque tu documento de identidad desmiente aquella que representas, la física y la otra, la emocional. 

Te han hablado de emociones, intuyes que ese programa estaba dirigido a ti y te asustas porque te reconoces en él, no sabes qué música o qué películas te gustan.  Has dejado de interesarte por todo aquello que hace no tanto te hacía vibrar.  Eran tonterías, añade él sin mirarte, pero eran tus tonterías, añades tú cuando la cordura regresa.
Y qué voy a hacer, a quién contárselo, te preguntas, si eso es precisamente lo que no hago, hacer partícipes de mi dolor a los pocos amigos que me quedan cerca, porque no lo entienden, se creen que exagero.  ¿No quieren, no pueden, o no saben verlo?  Qué más da.  Estoy sola.

Puede que ya no lo expresemos de la misma manera, puede que exista un antes y después, y sin habérselo propuesto, desde que Évole mostró interés en uno de sus últimos programas y dejó une breve muestra de lo que supone en la sociedad actual la violencia de género, algunos han empezado a hacerse preguntas y a sospechar que algo ocurre detrás de los asesinatos, de los gritos de los vecinos, de las denuncias, se retiren después o no. Algo se ha movido en tus esquemas y desde entonces estás empezando a entender que quizá las cosas no son como te las habían contado, como él te ha convencido que son, como tú te las habías creido, que ni has cuestionado ni te has parado a hurgar en la herida, porque cada asesinato te duele de un modo singular, no entiendes el motivo, si no las conocías ni sabes sus nombres, no llevas el cómputo pero estás a la expectativa cada día, por ellas, por la última, por ti.

© Despertares, por M.A.G.

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