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6 de junio de 2016

Un artículo no VIRAL


 
 La comunicación ha provocado que un asunto se convierta en viral, y en pocos segundos se enviará al ritmo de la velocidad de la luz entre los argonautas ávidos de movimiento, aunque solo sea el de un dedo, sobre un trozo de pvc, ¡bienvenidas, cabezas no pensantes! (autocrítica, para qué te quiero ver).
Lo cierto es que en el camino se pierde un tipo de información en la que subyace una necesidad humana sustancial.
Que sí, que lo de defender al reino animal, los perritos abandonados y todo eso es muy sano, al menos para el ego, pero el bombardeo Toro de la Vega arriba y abajo o el niño de tres años que toca tres instrumentos a la vez se comparte y comenta sin pararse a meditar lo necesario o no del tema; para eso no es necesario contar con pliegos de estadística en la mano.  Mientras tanto nuestro vecino continúa sin encontrar a alguien que le ayude con su traslado, eso va más allá de un tuiteo. Como para reflexionar.
La verdad, que empiezo a desconfiar bastante, no de la idea de fondo, sino de lo que sale a la luz en cuanto escarbas un poquito en estos círculos de autogestión, autoorganización, etc. Y crece exponencialmente, a la par que me intereso por formar parte de alguno de ellos, puesto que, contadas excepciones, suelen estar dirigidos por personas movidas por su propio interés (varios orígenes de éste, no voy a entrar en ello), y no por crear cadena ni simultanear un compromiso real, o acaso supone que los ideales no caminan por sí solos, ni las largas diatribas o argumentaciones ni esas interminables reuniones vacías de contenido.
El tema es pelín enrevesado y no quiero desanimar a los que se apuntan en todos ellos con buenos propósitos, dejando de utilizarlos en pocos meses, como bien es sabido. Algo no funciona.
Mientras no cambie la mentalidad y el deseo voraz de la sociedad y población, tampoco se hallará una solución efectiva a los objetivos del asociacionismo autogestor.

Como muestra, la ineficacia de los tan aplaudidos y por otro lado loables ideas primigenias de Bancos de Tiempo, redes de intercambios y similares, que están cada vez más en desuso, porque detrás de su utilización no existe una mentalidad de cambio de paradigma mental auténtico, sino un interés temporal (crisis), o puntual basado en el individualismo (recoger y no dar a cambio).

Mientras no regrese el concepto de ayuda al otro, aquella ayuda del "sin interés", las redes naturales de transmisión, o sea, el boca oreja, o el wasap-wasap, esto no cambiará. Eso sí, la viralidad es parte significativo del proyecto.  Os recuerdo que antes no existían estas asociaciones y la gente se ayudaba entre ella.

Cuántas personas leerían un artículo como este, sin más interés que hacer reflexionar unos segundos sobre lo baladí de nuestros “me gusta” no interesa tanto como el tipo de individuos que lo harían, al menos en el caso de quien prefiere calidad versus cantidad, cada vez éstos menos exiguos.
 
Un libro:  Diario de una buena vecina (2007), de Doris Lessing
Una película: Cadena de favores
 
 
M.A.G.

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