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10 de diciembre de 2011

ENTREVISTA a Eduard Pascual, autor de En el umbral de la muerte

Entrevista a Eduard Pascual, autor de En el umbral de la muerte, por Saray Schatzler, para Anika entre libros
Si hay algo que me gusta a la hora de hacer una entrevista, es conocer la parte humana del autor, además de sus obras, personajes, y temas. Y soy puntillosa a sabiendas en lo que respecta al ambiente, los ruidos de fondo, esos pequeños detalles que van saliendo una vez me pongo frente al ordenador.
Hace unos días salía una noticia en el periódico de una operación de la guardia civil, en la que se detienen seis personas creo, y se incautan ocho kilos de heroína. En veinticuatro horas estaban en la calle porque el juez los dejó en libertad, al que más con una fianza de quinientos euros. Eso desmoraliza, y mucho.

Me es difícil resumir en pocas palabras una charla tan amena como la mantenida con Eduard Pascual, autor de En el Umbral de la Muerte, novela policiaca, de suspense, en torno a las investigaciones que realiza el cuerpo de Mossos de Esquadra en Figueres, el mismo lugar y cuerpo de policía en el que él ha trabajado y conoce por tanto en primera persona.

Hay una cosa que a mí me choca mucho, y es cuando parece que no se entiende que un policía pueda llegar a ser escritor. Luego serás bueno o malo en ello, pero escritores hay en muchas profesiones


En poco tiempo (en realidad creo que fue más tiempo, aunque se me hizo corto) hice acopio de muchos datos, unos manifiestos, y otros de esos que saco a veces entre líneas. Si confluyen varias circunstancias -un día soleado, un lugar desconocido, móvil en punto muerto y el eterno ¿llegaré a tiempo?- la sensación de aventura se palpa, o quizá sea la búsqueda de acción a sabiendas por los aficionados a este género, que la encontramos incluso en el parquímetro del supermercado, por poner un ejemplo.
Existen delincuentes, dentro de la policía, no corrupción policial.
Eduard Pascual además de escribir, tiene el don de hilar las palabras. Qué grato se hace cuando no es necesario sacarle al entrevistado las respuestas con pinzas.
 
Me gusta una novela rápida, que me coja, que no me suelte, y que además me permita descansar de la lectura.

¿Qué sueles leer habitualmente? ¿Sigues o has seguido alguna trayectoria en lo que se refiere a lecturas?

Eduard Pascual:
El tipo de novela que a mí me gusta es la que es rápida de leer, la que no se entretiene con cuatro o cinco páginas, como hace por ejemplo
Stieg Larsson, aplicando las matemáticas del círculo. Me gusta una novela rápida, que me coja, que no me suelte, y que además me permita descansar de la lectura. Es decir, que cada cuatro páginas haya un capítulo nuevo, o cinco, no sé. Aunque luego yo llegue a ese punto y que diga necesito seguir leyendo y me vuelva a enfrascar en la lectura, porque sé que sólo va a haber cuatro o cinco páginas más, y que de alguna manera me permita imaginar, que no me lo cuente todo, porque considero que el lector es lo suficientemente inteligente como para que no le haga falta que se lo den todo masticado. Esas novelas me aburren. Por eso tal vez me aburre tanto una novela de Stieg Larsson, porque te lo explica todo a la enésima expresión. Me gusta muchísimo ese tipo de novela, que me enfrasque.

Empecé leyendo cuando era un niño ya novela de detectives. Yo recuerdo que estuve en un programa que me entrevistaron y me pidieron que llevara tres libros que hubiera marcado de alguna forma mi vida, de los que yo más cariño y más recuerdo tuviera... Me leí cuando era un niño pequeño, no recuerdo si tenía diez o doce años, que me gustaba muchísimo leer, toda la saga de Los Tres Investigadores, de Alfred Hitchcock, me encantaba, leer esos misterios, esos tres chavales adolescentes, que se enfrascaban... Pero ya me gustaba porque te permitía meterte en la trama y como lector ser uno más, y ese tipo de escritura es el que de alguna manera ya me marcó para siempre.

Pero también he leido a
Sherlock Holmes, he leído a Agatha Christie, ese tipo de novelas que hoy en día, pese a que dicen que la novela policiaca es una novela de subgénero o una novela que no se puede considerar como literatura, han sido grandes de la literatura mundial, fíjate qué absurdo. Me han llegado a decir “con este tipo de novela nunca llegarás a ser una figura de la literatura”, algo que no pretendo, pero no hay que olvidarse que los grandes de la literatura, tanto inglesa, como francesa, como americana, como española, no han pretendido ser grandes de la literatura y lo son. Cualquiera los ha oido nombrar.

Con esta novela,
En el Umbral de la Muerte, yo hago una especie pequeño homenaje, a la figura, no a la obra de Manuel Vázquez Montalbán, cuando hoy es muy difícil encontrar a una persona que haya leído algo suyo. Eso para mí era un revulsivo, porque ese personaje no pasa de moda, y su literatura tampoco. Hay algunas obras que son difíciles de leer, pero eso es lo bueno que él tiene, que genera una lectura de culto, y es lo que merece la pena descubrir, y a lo mejor depende de por dónde empieces directamente te aburras y lo dejas, y depende por dónde empieces puede ser un gran descubrimiento y luego puedes llegar a cosas más profundas, como El Estrangulador, que es la novela con la que se empieza en En el Umbral de la Muerte, que es muy difícil de leer, es una novela muy profunda, pero es una obra maestra, y eso es indiscutible para cualquiera. Sin embargo, los grandes literatos siguen diciendo que eso es una novela de subgénero. Allá ellos.

Me llama mucho la atención, no sé si a ti te pasa, al leer novela policiaca, y novela negra en general -quizá los escritores suecos sean una excepción, con la figura que surge en la actualidad del súper policía que parece dominar todos los ámbitos de su vida, familia, trabajo, vida social- Normalmente se presenta el policía que no compagina bien el tema laboral y el tema familiar. ¿Crees que es así en la realidad?

Eduard Pascual:
Habría que irse a lo que es la realidad de verdad, que vendría a marcar el tipo de novela que quieres escribir. Si quieres escribir una novela de ficción, que no tiene absolutamente nada que ver con la realidad, puedes dibujar al policía como quieras. Pero la realidad es que hay dos tipos de policía, dos tipos de funcionario de policía, en el estrato más básico del ejercicio.

Está el policía que se casa con el trabajo, y el trabajo deja de ser un trabajo para ser una forma de vida. No es que antes no tuviera una forma de vida, sino que el trabajo le llena de tal manera, se implica de tal modo, sin darse cuenta incluso muchas de las veces, y acaba formando un estrato dentro de su personalidad y forma parte de su vida. Ese es un policía muy entregado, suele ser un policía muy eficiente y también suele ser un policía con muchas dificultades a nivel de relación, porque es un policía que, no se puede decir que viva por y para el trabajo, sino que el trabajo forma parte de él, así que unir eso a una relación estable a veces es difícil. Dentro de la policía hay muchos hombres y mujeres divorciados, porque te llaman a cualquier hora del día o de la noche, cuando estas de guardia, no siempre como pasa en las películas, sino cuando estás de guardia, depende del grado de mando, dentro de la organización que tengas, pues entonces sí te llaman siempre ante un hecho grave; pero te pueden llamar en cualquier momento en cualquier situación.

Y si bien es verdad que tampoco se trata de salir corriendo y dejarlo todo, tal cual, es cierto que ese grado de implicación hace que sí lo hagas, que la llamada signifique la prioridad sobre otras cosas que se han quedado por debajo, y tienes que ir, o vas porque forma parte de tu trabajo.
...sí, hay personas que pueden adictas al trabajo, ese sería otro tema. Pero tú hablas de personas que lo llevan dentro, para ellos es una forma de vida...

Eduard Pascual:
Sí, vendría a ser como una filosofía de vida, lo que sucede que no es una filosofía en tanto en cuanto hay profesionales que también son efectivos, pero solo de siete a tres, no sé si me explico. Hay policías que cuando se van dejan no solo el arma dentro del armero sino que se dejan también la placa. Creo que no es reprobable, porque ellos se toman el trabajo como un trabajo. Cuando se acaba el trabajo se acabó el policía, sin que eso quiera llegar a decir que ante una situación grave o delicada en la calle no actúen; hay muchas formas de actuar. Es decir, tú vas por la calle y te encuentras que están atacando una tienda y piensas que la mejor forma de actuar es dando parte; te quedas, y desde un punto en que puedas controlar la situación, llamas por teléfono para que los que están de servicio vengan y se ocupen.

Pero también hay policías, que cuando salen del trabajo se van a seguir los movimientos de un sospechoso que tengan en un caso, por ejemplo. Entonces, ¿eso está mal?. Dentro de cómo él ve su filosofía de vida, de trabajo, pues no, porque forma parte de su vida. Ellos simplemente han cubierto la necesidad administrativa de las ocho horas o de la siete horas, pero consideran que hay una persona agraviada y que a esa persona hay que darle respuestas y que esas respuestas es muy complicado darlas en siete horas, a menos que sea en un plazo muy largo de tiempo, que la burocracia entorpece la agilidad de su labor, y creen que esa forma que ellos han escogido de vivir está haciendo un bien para la sociedad.

No se extralimitan, porque eso significaría entrar en un problema grave, no para que te abran un expediente si no has cometido un delito, pero sí arriesgarse a tener una falta administrativa dentro de la organización. No se extralimitan, pero sí que emplean ese tiempo, que es tiempo libre, para trabajar un poco más, sin que esas horas consten apuntadas en ningún sitio. Pero claro, hay poquitos, porque la organización desanima, con esa forma tan burocrática de funcionar, tan administrativa, que todo lo apelmaza, por no decir entorpece, que hace que la moral se venga abajo.

Hay muchos casos inducidos incluso por la adjudicatura. Hace unos días salía una noticia en el periódico de una operación de la guardia civil, en la que se detienen seis personas creo, y se incautan ocho kilos de heroína. En veinticuatro horas estaban en la calle porque el juez los dejó en libertad, al que más con una fianza de quinientos euros. Eso desmoraliza, y mucho. Llega un punto en que dices: basta. Otros de esta raza, dentro de la organización, sucede que en vez de desmoralizarse acaban aminorando sus funciones fuera del tiempo laboral, porque encuentran al amor de su vida, y hasta ese momento no habían valorado esa situación, o era personas que creían que no iba a pasar. Al principio, en esos instantes de pasión, que pueden ser unos días, unos meses o hasta años, aflojan esa filosofía de vida, pero a la larga vuelve a salir. En otros casos sucede que puedes tener un hijo, o el divorcio, que te lleva a estar deprimido y te aparta de todo, y te encierras en una esfera personal que te aparta incluso del trabajo, cuando a otros les sucede al contrario, que cuando se divorcian todavía se vuelcan más.

Pienso que básicamente se trata de un poco más de lo que es la vida normal y rutinaria de una persona. Cuando trabajas de policía lo único que tienes de especial es una placa en el bolsillo y una pistola debajo del brazo o enganchada a la cintura. Lo demás es todo normal. Tratas con lo peor y lo mejor de la sociedad, y tienes que saber estar en los dos lugares, ya se trate de un delincuente que puede ser por ejemplo un pederasta o cuando tratas a lo mejor con un político, al que tengas que proteger en un acto determinado. Pienso que hay una buena parte de psicología dentro de cada uno de los profesionales y que les lleva a encauzar ese trabajo de una manera o de otra.

¿Crees que hay algún país en donde exista una policía ideal o se aproxime más a la idea de policía ideal?

Eduard Pascual:
La policía ideal, para mí, es aquella que es acorde a la sociedad en la que vive. La policía emana,... los agentes emanan de la sociedad en la que viven, son personas que tienen una vida y viven en un barrio, con un montón de vecinos, a veces incluso en barrios marginales. La policía sale de ahí; tiene muchos familiares que no son policías. El comportamiento de la policía para con la sociedad será tanto más positiva en cuanto la sociedad sea también positiva consigo misma.

Quiero decir, que en una sociedad que tenga actitudes de autodestrucción es muy difícil que la policía sea una buena policía, sino todo lo contrario, será muy represiva. Yo creo que la policía ideal no existe, porque siempre habrá sectores de la sociedad que la rechacen cuando les toca rechazarla, y otros que la aplaudan cuando les toque hacerlo.

Te voy a poner un ejemplo muy claro. Yo no he trabajado nunca en tráfico. No he puesto nunca una multa a nadie en quince años de profesión, pero estoy convencido de que la reacción ante un policía que pone una denuncia es siempre negativa, aunque el policía esté velando por la seguridad del tráfico.

En el trabajo que he realizado de investigación he recibido muchos abrazos y besos de víctimas que no saben bien cómo agradecerte que resuelvas un caso. Recuerdo con mucho cariño el caso de una parejita muy joven que acababa de casarse, y mientras estaban en viaje de novios entraron a robar en su casa. Para un delincuente, lo que tiene valor es absolutamente todo, y en este caso se llevaron desde los ojos de buey del techo, hasta el costurero, pasando por las toallas o las sábanas y el colchón, el tocador, el champú... Todo. Solo quedó en el piso un cuadro inmenso con la foto de casados que ellos ni siquiera habían visto, ya que lo había colocado la familia para que lo vieran a su vuelta del viaje de novios. Tras adelantar la vuelta estaban absolutamente deprimidos. Más o menos una semana después les llamé un domingo por la tarde, para comunicarles que se habían recuperado algunas cosas, para saber si les pertenecían a ellos o a alguna otra persona, cuando en realidad se había recuperado todo. De alguna manera esa es la parte humana de querer darle una sorpresa a alguien. Cuando la pareja llegó y vió el pasillo de las dependencias de policía en donde se encontraban todas sus pertenencias se abrazaron a mí llorando. Fue algo muy emotivo, y eso te da motivos para seguir siendo policía.

Hay otro caso muy literario, por ejemplo, en el que acudimos a una llamada en la que una señora estaba en estado de shock. La ayudamos con maniobras de reanimación cardiopulmonar, y gracias a eso se la llevaron aún viva en una ambulancia, nos aseguraron los propios enfermeros. Varios días después del incidente, uno de los guardias que estaba en aquella patrulla se lleva un coche mal estacionado, que obstaculizaba el paso, cuando apareció esta señora. Sin saberlo ella, estaba poniendo verde al mismo policía que le había salvado la vida hacía tan solo quince días. Por eso decía antes, que depende de qué sector de la sociedad a veces la misma persona por un lado tan agradecida y por otro tan desagradecida. Entonces, ¿la policía ideal?, depende un poco de las circunstancias.
Hay algún país que se acerque un poco más...

Eduard Pascual:
  Dímelo tú... yo no lo conozco.

No lo conoces...

Eduard Pascual:
  No, no lo conozco.
Pero sabemos los paises que no son ideales...

Eduard Pascual:
Claro. Pero lo sabemos incluso por sus propias sociedades, fíjate lo que te decía antes. No te gustaría caer en manos de la policía marroquí o de la policía rumana, o de la policía egipcia, porque estamos cada día viendo lo que está sucediendo, ¿no? Pero a lo mejor no te importaría caer en manos de la policía sueca, o de la policía inglesa; la americana, depende como, da un poco de respeto, porque tenemos tanto bombardeo negativo del cine que te crea esa pequeña duda. Pero yo creo que en España tenemos buena policía, estoy convencido; y no tiene nada que ver con la policía del régimen, que es el mal recuerdo que nos puede haber quedado incluso sin haberlo vivido.
¿Crees que no queda de esa policía en ninguno de los cuerpos...?

Eduard Pascual:
No. Estoy absolutamente convencido. La policía del régimen no, eso se acabó hace más de treinta años. Tenemos una policía muy profesional, muchos de ellos graduados, yo creo que eso se acabó hace muchos años y que no lo vamos a volver a vivir nunca más, todo lo contrario; hemos pasado de tener funcionarios corruptos a tener políticos corruptos.
Al hilo de la corrupción. Lo que destaca o llama más la atención en las noticias que tienen que ver con la policía, es precisamente eso. Más que otra noticia que anuncie la detención por ejemplo de unos traficantes. Lo que impacta es el tema de la corrupción.

Eduard Pascual:
  ¿La corrupción policial? Eso no existe tampoco. Existen delincuentes, dentro de la policía, no corrupción policial. Si hay quien lo quiere titular de ese modo yo no me voy a oponer, pero eso no existe. Para mí, la corrupción significaría que todos los policías fueran corruptos, es decir, que para que a ti no te pusieran una multa, entregando un billete de cien euros para que no te pongan una multa de tres mil fuera posible. Pero tendría que ser algo generalizado. Que de vez en cuando aparezca un individuo que está dentro de la policía, como el otro día, un policía nacional abatido a tiros tras intentar atracar un banco... Eso no es una corrupción, eso es un delincuente que ha conseguido pasar todos los filtros policiales y sociales para llegar al interior de la organización. Pero eso pasa en todas las profesiones.

Hay una cosa que a mí me choca mucho, y es cuando parece que no se entiende que un policía pueda llegar a ser escritor. Luego serás bueno o malo en ello, pero escritores hay en muchas profesiones. Pues dentro de la policía hay gente que es mejor y que es peor. Eso no significa que uno sea corrupto, sino que tenga mejor o peor carácter; puede ser más recio o más flexible a la hora de aplicar las normas, pero eso no es corrupción. El hecho de que aparezca un grupo, como pasó cerca de Madrid con el jefe de la policía local...

Sí, pero entonces hablas de cantidad. Hay una cantidad muy reducida de personas que tenían altos cargos. Mira por ejemplo en Palma de Mallorca, quién cubría al famoso clan de La Paca, los mayores traficantes de la isla... Personalmente me choca que se trate simplemente de cantidad. ¿O es que al alcanzar un estatus se tiene cierta inmunidad, gracias a ese poder, como ocurre en política, que lo estamos viendo cada día?...

Eduard Pascual:
  En todos los trabajos cada uno de los pequeños empleados tiene su pequeña parcela de poder, y puede hacer o deshacer en función del trabajo que tenga, de una manera o de otra. Pues en la policía pasa lo mismo; en el momento en que tú levantas la manos para detener un vehículo y el vehículo se detiene para hacer lo que tú digas estás ejerciendo una parcela de poder que afecta a ciudadanos que son usuarios o pueden llegar a ser víctimas, que es como se siente mucha gente en el momento que les ponen una multa.

Interpreto el tema de la corrupción, cuando digo que no la hay en España, cuando un policía tiene la libertad de hacer lo que le de la gana sabiendo que la justicia no puede hacer nada con él. Eso sería un estamento, una organización grande que funciona e una manera corrupta, que se vende a cualquiera y no pasa nada porque todos lo hacen.
Por lo tanto, ¿la política sí que sería corrupta?, tal y como la vemos hoy en día...

Eduard Pascual:
Vemos una política mucho más corrupta. Yo creo que hay muchas más noticias de corrupción en la política hoy en día que no de policías que son criminales. Es diferente, ¿no?. Ahora, decir que en España la política es corrupta, no, asumo que también hay gente con unos ideales muy intensos y muy interesantes que defender. La política en general no es corrupta, la policía en general no es corrupta, no es delincuente.

Ahora, ¿llamamos corrupción a un cuerpo de policía local que su jefe es además el jefe de una camarilla de individuos que están organizando la prostitución en una zona...? Dentro de lo que sería esa población, si ese cuerpo de policía fueran todos delincuentes, eso sería un cuerpo corrupto. Pero sería un cuerpo de policía muy pequeño. Estamos hablando a gran escala; quien tiene el máximo poder por ejemplo en los Mossos de Esquadra en Gerona, es el intendente jefe de toda la provincia. Pero ese hombre también tiene mandos por encima controlando que el trabajo se realice de forma adecuada.

Tenemos también a la prensa, que hoy en día tiene, como negocio que es, aparte de una función muy sensacionalista, la de vender muchos periódicos, y su trabajo también produce una fiscalización. Hoy en día cualquiera puede llevar un móvil con cámara de vídeo, y así no cualquiera se arriesga a cometer una infracción.

Así pues, dos o tres de una plantilla de por ejemplo veinte personas, no puede decirse que sea un cuerpo corrupto; estamos hablando de dos o tres delincuentes que aprovechan ese poder que se les otorga como agentes de la autoridad para cometer un delito, para extorsionar; son delincuentes.

Y en la clase política, está corrompido el sistema en determinados niveles. Se cae todo un pueblo, ayuntamientos enteros en la Costa del Sol; eso está corrupto. Ahora, decir por ejemplo que el Gobierno de la Nación está corrupto sin tener pruebas... uno mismo estaría incurriendo en un delito de difamación.


¿Cómo son las actuales relaciones entre los diferentes cuerpos de seguridad, en cuanto a la delimitación de competencias, tras los cambios de los últimos años? ¿Se suele producir algún tipo de rencilla...?

Eduard Pascual:
  No, y menos entre compañeros. El cambio ha sido costoso y difícil, pero se ha hecho poco a poco. Mi experiencia policialmente hablando, nació ya con el desplegament de los Mossos de Esquadra en Catalunya, en la primera comisaría en la que se tenían competencias de seguridad ciudadana, y puedo decir que me he quedado a comer el bocadillo con los compañeros de la Guardia Civil. Lo que sí ha sido dificultoso ha sido la transferencia de información, a nivel interdepartamental. Es decir, entre policías se ha hecho de tú a tú; es decir, yo te puedo pasar una información que tú no la vas a poder utilizar de momento, porque hay unos protocolos establecidos, pero sí podrás trabajar esa información durante ese proceso. Un ejemplo en caso extremo para explicar el trato personal que hay entre funcionarios. No hay dificultades en ese sentido.
¿Qué es lo que ha fallado entonces en otros países para que sí podamos hablar de policía corrupta? y/o ¿por qué se sigue manteniendo ese fallo?

Eduard Pascual:
Yo creo que, como decía antes, hay un problema de sociedad. En una sociedad en la que el dinero tiene un valor muy grande, porque no se tiene, en la que no se tiene acceso al bienestar y hay que alimentar a una familia con un sueldo pequeño. En realidad no lo sé, porque no lo he vivido. Y aquí en España, aunque el sueldo debería ser más alto visto el grado de implicación que tienen con el trabajo, con los casos que tocan, no es malo.
De no haber sido policía, ¿qué te hubiera gustado ser de mayor?

Eduard Pascual:
Pues... Yo siempre quise ser policía, o detective privado, o periodista de investigación. No sé, yo creo que iba en la sangre hacer algo por el estilo. Cuando se acaba el trabajo de policía –que espero retomar algún día- te planteas qué vas a hacer, si lo tuyo es investigar. Pues me dedico a escribir investigaciones, y ya está. Ser escritor también forma parte de mi pasión, así que digamos que soy una persona afortunada porque he cumplido mis sueños, tanto el de ser policía, como el de investigar, como el de escribir.

Háblame sobre la próxima novela, sobre la que investigas actualmente. ¿Nos encontraremos a los mismos personajes de En el Umbral de la Muerte?

Eduard Pascual:
De alguna manera me hace mucha ilusión crear un mundo paralelo, que esté en los libros, y para eso tienes que crear esa relación entre libros, que la dan los personajes. Un libro no es continuación de otro, se pueden leer incluso de manera alternativa, pero es cierto que cada una de las novelas viene a ser como un relato. Hacer que el lector cada vez conozca más de esos personajes.

La próxima novela es una apuesta personal muy fuerte, porque es una novela a caballo de la historia. Quiero que sea una novela muy reflexiva, y lo hará sobre lo que hoy en día llamamos la memoria histórica, aunque no dejará de ser una novela moderna.


Un ejercicio difícil, expresa, ya que quiere construir algo que a él no le gusta leer, como son esos capítulos que nos llevan a historias del pasado.


Me comenta que será en el Alt Ampordá -cómo no-, en donde transcurrirá la nueva novela, obra que contará con retazos de memoria histórica desconocidos para el propio autor hasta que ha comenzado con las investigaciones. Una parte de la historia que no le explicaron en la escuela.


Y esto no es todo...


Mi juramento hipocrático hace que me muerda la lengua, no sin adelantar que la siguiente novela tendrá varios puntos de interés...


Le deseo a Eduard Pascual que encuentre esa fórmula mágica que de forma a su historia lo antes posible. La impaciencia me mata, y me gustaría tener la obra en mis manos mucho antes.


Lo dicho. Punto en boca.

         Saray Schaetzler, para Anika entre libros

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