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24 de mayo de 2012

El tiempo es un canalla, Jennifer Egan

El Tiempo es un canalla(A visit from the Goon Squad, 2010)
Jennifer Egan

© Editorial Minúscula, S.L., 2011
© Jennifer Egan, 2010
© Traducción del inglés de Carles Andreu
ISBN: 978-84-95587-83-1
1ª edición: noviembre 2011
Páginas: 408




En plena crisis de madurez, Bennie Salazar, que en los setenta formó parte de una banda punk y ahora es un alto ejecutivo de la decadente industria discográfica, se echa copos de oro en el café para recuperar el apetito sexual. Sasha, su asistente, después de haber viajado mucho y no siempre en circunstancias felices, se trata de su cleptomanía con un psicoanalista que viste jerséis estrambóticos. En torno a ellos se despliega una variopinta red de personajes, desde una relaciones públicas que intenta lavarle la cara a un general genocida hasta un periodista que ha estado en prisión por abusar de una estrella de cine adolescente. Con el rock palpitando en cada una de sus páginas, El tiempo es un canalla es un entramado fascinador que pasa por lugares como Nueva York, San Francisco, Kenia, Nápoles o el desierto de California, y cubre un período que va de los años setenta hasta el 2020. La mirada punzante de Jennifer Egan aúna lo cómico y lo trágico, y consigue que los fragmentos de tiempos y espacios dispersos converjan en una novela polifónica e innovadora que recurre a técnicas narrativas insólitas para acabar trazando un lúcido retrato de la era digital.
(© nota de la editorial Minúscula)


Mi agradecimiento personal a Editorial Minúscula

4 de marzo de 2011

RESEÑA - EL MAL DEL ÍMPETU

EL MAL DEL ÍMPETU

Género: Relato breve
Iván Goncharov
Editorial Minúscula
Colección: Paisajes Narrados, 45
© 2010 Editorial Minúscula S.L.
© Traducción 2007:Selma Ancira
Revisión Marta Hernández Cibernat
1ª Edición Diciembre de 2010
Género: Relato Breve – Retrato Social
ISBN: 9788495587732
105 Páginas


Argumento


Iván Goncharov se encuentra entre el elenco de clásicos rusos del pasado siglo. Funcionario en el Ministerio de Finanzas, y más tarde en el denominado de Censura, es el autor de una de las novelas más significativas de la narrativa decimonónica.

En El mal del Ímpetu, relato corto escrito en 1838, Iván Goncharov nos muestra el eterno dilema existente entre la actividad y la apatía en que se debaten sus personajes.

Mientras que durante el invierno la familia Zúrov y algún invitado esporádico suelen disfrutar de las tardes apacibles literarias en torno al acogedor fuego del hogar y la tranquilidad de su casa, su vida se transforma en un torbellino confuso de actividades. en cuanto llega la primavera, acechándoles el peligro de cierta enfermedad que lleva por nombre el mismo título del libro.


Opinión

Cada invierno el personaje central de esta historia acude como invitado a las veladas familiares que organizan en la casa de la familia Zúrov. Las veladas son animadas, ya que en la familia Zúrov no existe lugar para la haraganería mental; las horas a su lado transcurren sin apenas percartarse del tiempo.

Los veranos los pasa junto a su abuelo, pero éste fallece de pronto, y es cuando decide aceptar la invitación de la familia Zúrov para compartir con ellos también alguna velada durante la época estival. Pero llegará el momento en que dudará en si continuar o no con esas visitas.

El eje central de la historia parte y se centra en los intercambios de ideas y las situaciones que se van creando ante nuestros ojos, pues la conclusión no se hace patente hasta bien entrada la historia. Así, podemos decir que el lector participa de la historia y saca sus propias conclusiones al tiempo que lee.

¿Qué le hace plantearse ese cambio de opinión? No es sencillo de explicar: La rara enfermedad que denominan El Mal del Ímpetu, o lo que es lo mismo, ciertas circunstancias que hacen que todos los componentes de una misma familia –ya culturalmente inquieta en un principio-, se aboque de repente a la actividad más frenética, en medio del esplendor del campo en tiempo de primavera.

Y ésta es en realidad la obsesión del escritor, que mediante este relato corto nos pone en situación, e intenta darnos una visión de actividad frenética contínua durante todo el tiempo que dura el libro..

Dentro de la narración encontramos ideas contrapuestas en referencia a la actividad, por ejemplo, la haraganería del señor Nikon Ustínovich Tiazhelenko, que cree que es suficiente el ejercicio que realiza con su paseo dentro de casa, y se autojustifica por ello delante de nuestro protagonista, poniéndole sobre aviso del futuro que le espera si decide aceptar las visitas y los paseos en verano junto a la familia Zúvor,.

El protagonista averiguará antes de que termine la estación de qué se trata esa extraña enfermedad, padeciéndola en carne propia.

El texto y la decoración de los diálogos recuerda bastante a otros cuentistas rusos de la época. El relato consigue mantener la curiosidad y un ritmo constante, y durante toda la trama vuela en el aire la duda sobre qué es lo que produce esa enfermedad que tanto se nombra y a la que en principio parecen temer, y qué tiene que ver en todo ello la familia Zúvor, lo que anima a seguir leyendo.

Tampoco faltan los toques de humor , muy sutiles.

El único inconveniente que le encuentro es la dificultad al repetir o tratar de recordar los nombres propios de los personajes, basados lógicamente en los nombres de pila al uso en Rusia a finales del siglo pasado.

Editorial Minúscula nos descubre en esta colección una serie de relatos más o menos cortos, en cuyo interior desfilan variados personajes y lugares insólitos, otros parajes del mundo que son descritos a golpe de pluma en primera persona, ya sea por su protagonista como a través de otros expertos conocedores o viajeros.

Todos ellos bajo la firma de renombres de la literatura a lo largo del mundo.

Esta Editorial ha editado varias colecciones de diferentes temáticas, que se distinguen por el cambio de color; pequeños y sencillos, pero a la vez elegantes, con una imagen retrospectiva en blanco/negro en la portada. Encontraremos varias referencias culturales en cada lectura, lo que las hace aún más interesantes.

Para mi se han vuelto indispensables, y suelen formar parte de mi “fondo de bolso”. Además de asegurarme un libro que puedo llevar siempre conmigo, gracias a su formato tipo bolsillo que no abulta ni pesa, y a su interesante lectura, la calidad de sus textos también está asegurada.

Muy recomendables, por tanto.

Saray Schaetzler, para Anika entre libros

Mi agradecimiento personal a Editorial Minúscula.