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5 de marzo de 2014

RESEÑA - ÚLTIMO CURSO EN TORRES DE MALORY, de Enid Blyton

(Last Term at Malory Towers, 1951)
Enid Blyton


Editorial Molino,Serie Torres de Malory

© Enid Blyton, 1951

© RBA Libros, S.A., 2012

© Traducción: Mireia Rué
1ª Edición: Junio 2012
Género y tags: LIJ +8 - Novela juvenil de ficción – Fantasía y Aventuras – Sagas -Literatura inglesa
ISBN: 9788427203105
254 Páginas

Argumento
Mientras que en el internado de Torres de Malory las nuevas alumnas se esfuerzan por integrarse, para Darrell, Sally y sus amigas supone el comienzo de la cuenta atrás, pues para unas cuantas discípulas no se trata de una despedida de curso más, sino que a partir de ese momento deberán desenvolverse en un mundo de jóvenes para el que la directora del centro las ha preparado durante sus años de estancia en dicho centro.  

Prolífica autora de obras juveniles que han llegado hasta nuestros días (Las aventuras de los cinco, Santa Clara, Torres de Malory), la obra completa de Enid Blyton rezuma a su temprana vocación de poetisa y profesora y sus textos están plagados de un trasfondo de valores morales y sociales que ciertamente echamos de menos.

Opinión de los lectores

Si algo guardamos en común las lectoras empedernidas de cierta edad es recordar aquellas lecturas que nos acompañaron durante la infancia y que hablaban sobre niños o jóvenes de nuestra edad, a los que nos hubiera gustado imitar.  Estoy segura que Enid Blyton fue un referente para la mayoría de esas lectoras y recordarán a esta autora por series como Santa Clara, y por supuesto, las aventuras de Los Cinco.

Recuerdo leer a Enid Blyton ya de muy pequeña.  Me encantaban esas aventuras que sucedían en internados, lejos de la vigilancia de padres, en donde los protagonistas se metían en unos embrollos de los que al final salían airosos.  Me gustaba perderme en esos colegios que imaginaba a mi modo, las casas, las habitaciones, todo invitaba a soñar.  Al contrario de los que se pueda pensar, no vamos a encontrar en sus escritos un estilo ñoño a pesar del lapso de tiempo transcurrido desde sus inicios, pues nos encontramos ante una obra atemporal, de ahí su éxito a través de más de sesenta años de su primera publicación/ edición.

Es probable que en España no existieran ese tipo de colegios, pero así y todo las imágenes que nos venían a la cabeza cuando leíamos lo que les sucedía a las niñas en los entresijos de aquel fabuloso colegio con forma de castillo, famoso por sus cuatro torres que daban nombre al internado/centro, la magia se palpaba y se volvía tan real como las cuatro paredes (crucifijo a la vista) que apenas arropaban a las lectoras españolas.  Porque esta serie estaba destinada principalmente a un público femenino.
La escritora británica no da muestras en sus sagas de lo ajetreada que debió resultar una vida en constante traslado, mudándose de casa y cambiando de ambientes, ni tampoco a través de sus páginas adivinamos los vaivenes emocionales que debió padecer una mujer que a principios/mediados del siglo XX se repartía los papeles de escritora juvenil, madre, esposa y mujer trabajadora al mismo tiempo, algo que puntualizo aquí porque me parece de un atrevimiento singular para la época en la que vivió. 

Este capítulo en particular es también entrañable porque sin duda nos hará recordar al mismo tiempo que las protagonistas del volumen lo que supone la despedida del colegio, en mayúsculas.  Las sensaciones que cualquier niña tiene frente al final de una etapa que marcará su vida para siempre y el comienzo de otra desconocida, su paso a la adolescencia.  La responsabilidad y cercana adolescencia de Darrel, elegida como delegada, frente a la infancia de su hermana Alicia, que prueba aún la inocencia de sus primeros cursos.

Parece mentira que haya transcurrido más de medio siglo desde que Blyton construyera Torres de Malory, completamente vigente en su fondo, aunque se ha actualizado el diseño de sus dibujos, con un carácter más moderno;  supongo que este nuevo estilo es más atrayente para el público lector de nuestro tiempo, aunque yo aún prefiero el diseño clásico, aquellos dibujos con aroma a estampa antigua.
Pocas lecturas podréis compartir con vuestras hijas como lo haréis con la saga de cualquier serie de esta escritora.

En Alemania se ha llevado esta serie al cine, pero sigo opinando que leer a E.B. –lo mismo me da que sea sobre papel o en R-book- es un placer que invita a los sentidos y que ayuda a mantener la magia y los imposibles en nuestra imaginación, por encima de la gran pantalla.
Atrevámonos a soñar de nuevo leyendo la saga completa, sino al menos esta entrega "Último curso en Torres de Malory".

Por Saray Schaetzler, para Anika entre libros 



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